Resumen en 30 segundos: La historia de la protección animal en Taiwán es un giro drástico que pasa de «limpiar desechos» a «respetar la vida». Entre las décadas de 1980 y 1990, Taiwán tenía una mala reputación internacional debido a la captura y sacrificio a gran escala de perros callejeros, lo que incluso provocó un boicot turístico por parte de Europa, Estados Unidos y Japón. Sin embargo, gracias a los esfuerzos incesantes de organizaciones civiles durante treinta años, Taiwán promulgó la Ley de Protección Animal en 1998 y se convirtió oficialmente en el segundo país de Asia en implementar la política de «cero de sacrificio» en 2017. Hoy en día, los perros de cuarentena en los aeropuertos son héroes nacionales; esta historia testifica el salto en el nivel de civilización de la sociedad taiwanesa.
Una era de vergüenza: El cartel de «Isla de los Perros Asesinados» en los aeropuertos de Japón
A principios de la década de 1990, la imagen internacional de Taiwán se encontraba en un punto de cruce extremadamente contradictorio. Mientras que el milagro económico catapultaba a Taiwán al escenario mundial, las decenas de miles de perros callejeros en las calles se convertían en el rincón más oscuro del país. En aquel entonces, el gobierno de Taiwán consideraba a los perros callejeros como un «problema de higiene ambiental», cuya competencia de gestión correspondía a los equipos de limpieza de la Oficina de Protección Ambiental, y no a unidades de bienestar animal1.
Entre 1993 y 1994, organizaciones internacionales de protección animal, como la «World Society for the Protection of Animals» (WSPA), lanzaron una fuerte campaña de boicot contra Taiwán. En los principales puntos de entrada internacionales, como el Aeropuerto de Narita en Japón y el Aeropuerto de Heathrow en Londres, aparecieron enormes carteles con el título «Taiwán: Isla de los Perros Asesinados» (Taiwan: Land of Dog Killing), instando a los viajeros internacionales a no viajar a este país cruel con los animales2. Los carteles mostraban imágenes escalofriantes de perros callejeros siendo electrocutados, ahogados e incluso enterrados en masa; para el gobierno de Taiwán, que en ese momento buscaba activamente mejorar su posición internacional, esto supuso un gran golpe diplomático e imagen pública.
📝 Nota del curador: Los «equipos de captura de perros» de aquella época eran, de hecho, equipos de limpieza. Los perros eran tratados como «desechos» al mismo nivel que la basura; detrás de esta lógica de gestión yacía la indiferencia colectiva de la sociedad hacia el valor de la vida.
El despertar催cionado por la tragedia: De los incidentes de mordeduras al nacimiento de la Ley de Protección Animal
La presión internacional fue sin duda un empujón, pero el verdadero despertar provino de las lecciones sangrientas internas de Taiwán. En 1992, se sucedieron tres tragedias en las que perros callejeros mordieron y mataron a niños pequeños en Hualien, Hsinchu y Taipéi, lo que provocó el pánico social ante la «invasión de perros salvajes»3. Sin embargo, este pánico no derivó hacia una matanza más cruel, sino que impulsó la organización de los grupos civiles. En 1993, se fundó la «Asociación de Preocupación por la Vida» (CASA), comenzando a impulsar la primera ley especial de protección animal de Taiwán4.
El 4 de noviembre de 1998, la Ley de Protección Animal fue promulgada oficialmente. Esta ley incluyó en sus artículos la prohibición de «matar animales arbitrariamente». Aunque en aquel momento se mantuvo la cláusula que permitía el «tratamiento humanitario» de los animales no reclamados después de siete días de publicación, puso fin al periodo oscuro y extralegal en el que los equipos de limpieza electrocutaban y ahogaban a los perros callejeros a discreción, elevando la gestión animal de un problema ambiental a un nivel legal5.
El poder de la imagen: El tsunami social provocado por el documental Doce Noches
A pesar de la existencia de la Ley de Protección Animal, los refugios públicos de Taiwán siguieron operando durante mucho tiempo con sobrepoblación y altas tasas de sacrificio. Antes de 2012, la tasa de sacrificio en los refugios de todo el país se mantenía anualmente por encima del 50%, y en algunas regiones alcanzaba hasta el 80%6.
En 2013, se estrenó el documental Doce Noches (12 Nights), que registró la cruda realidad de los últimos doce días de vida de los perros callejeros en los refugios. Las miradas desesperadas de los perros y el entorno hacinado y sucio provocaron un enorme tsunami emocional en la sociedad taiwanesa7. Esta película no solo recaudó sesenta millones de taquilla, sino que se tradujo directamente en presión política. En 2015, el Yuan Legislativo aprobó en un tiempo récord las enmiendas a la Ley de Protección Animal, anunciando la eliminación total de la eutanasia en los refugios públicos dos años después, es decir, la política de «cero de sacrificio»8.
El fin de las doce noches: Hitos y desafíos de la política de Cero de Sacrificio
En febrero de 2017, Taiwán implementó oficialmente y de manera total la política de «cero de sacrificio», convirtiéndose en el segundo país de Asia en establecer por ley que los refugios no pueden matar a animales sanos por razones de espacio o tiempo9. Sin embargo, el «cero de sacrificio» no es el punto final, sino el comienzo de otra prueba.
Tras la implementación de la política, los refugios se saturaron rápidamente. Debido a la lógica de «solo entran, no salen», los refugios pasaron de ser estaciones de paso a convertirse en «estaciones de adopción permanente», y muchos perros permanecieron en jaulas pequeñas durante más de mil días9. Esto provocó una disminución en la calidad de la atención, una presión extrema sobre los veterinarios e incluso un cambio de dirección hacia políticas de «captura precisa» y «esterilización y retorno (TNVR)», intentando aliviar la presión de entrada desde la fuente.
📝 Nota del curador: La política de «cero de sacrificio» muestra el progreso de la civilización en el plano legal, pero en la ejecución revela las consecuencias amargas de la falta de gestión en la fuente (como las multas por abandono y el registro de dueños) durante mucho tiempo.
El conflicto ecológico: La batalla por la supervivencia entre los perros callejeros y la fauna silvestre nativa
A medida que la población de perros callejeros continuó existiendo en el entorno silvestre, el tema de la protección animal en Taiwán entró en una nueva área de controversia: el conflicto entre los perros callejeros y la fauna silvestre nativa. En los últimos años, se han reportado frecuentemente casos de serbales de Formosa (shanqiang) en el Monte Yangming, mangostas de piedra (shihus) en Nantou y pangolines en diversas regiones que son atacados y muertos por perros callejeros, un problema que la academia denomina «asesinato por perros»10.
Los estudios muestran que de los pangolines atendidos en los centros de rescate, más de la mitad fueron mordidos por perros; y de las mangostas de piedra liberadas en la naturaleza, una tercera parte murió a manos de los perros11. Esto ha provocado un intenso debate entre las organizaciones de protección animal (que se centran en la vida individual) y las organizaciones de conservación (que se centran en la supervivencia de las especies). Cómo proteger a la fauna nativa y rara bajo el marco del «cero de sacrificio» se ha convertido en el problema ético ambiental más espinoso actual de Taiwán12.
Taiwán hoy: De carga nacional a perros guardianes de la nación
Tras superar esa historia vergonzosa, la actitud de los taiwaneses hacia los animales ha cambiado radicalmente. En 2026, un conjunto de carteles promocionales del Aeropuerto de Taoyuan generó gran controversia en las redes sociales japonesas; los protagonistas eran dos perros de cuarentena beagle de mirada aguda, acompañados de un eslogan fonético «I 吸 YOU» (I see you / Te amo), mostrando la profesionalidad y el sentido del humor de Taiwán en la protección de la seguridad agrícola13.
Desde aquel vergonzoso cartel de boicot en los aeropuertos de Japón de la década de 1990 hasta los «perros de cuarentena súper cariñosos» viralizados por los internautas japoneses en la década de 2020, este arco de cuarenta años no solo registra el destino de los animales, sino el proceso civil mediante el cual los taiwaneses han aprendido a coexistir con otras formas de vida. Aunque aún enfrenta nuevos desafíos como la saturación de los refugios y los conflictos ecológicos, la creencia de que «la vida no debe ser borrada arbitrariamente» se ha convertido en la convicción firme de esta isla14.
Referencias
Notas al pie
1950年至2022年台灣流浪狗事件簿, Animal Friendly. ↩
外國團體對台灣流浪狗問題的報導, 26 de julio de 1998. ↩
論我國流浪犬貓的行政管理, Red de Información de Protección Animal del Ministerio de Agricultura. ↩
關懷生命協會的立基背景與九十年代的台灣動保發展, Asociación de Preocupación por la Vida (CASA). ↩
動物保護法在臺灣的過去與現在!, Universidad Nacional de Taichung. ↩
別讓我流浪 - 我們的島, Noticias de Public Television. ↩
十二夜(臺灣電影)- 維基百科, Wikipedia. ↩
回到第零天專訪《十二夜》, Noticias Annie. ↩
當中途之家變成終養站,直擊12夜終結後的公立收容所真相, The Reporter. ↩ ↩2
野外棲地誰的家──犬殺頻傳,遊蕩犬與野生動物衝突下的生態與公衛危機, The Reporter. ↩
救傷逾半穿山甲、1/3野放石虎遭犬殺 特生中心痛陳任意餵養, Nongchuan Media. ↩
台灣石虎保育協會:對遊蕩犬貓應採取更積極管理, Asociación de Conservación del Mangosta de Piedra de Taiwán. ↩
Taoyuan airport posters featuring dogs go viral, Taipei Times. ↩
動物保護法- 維基百科, Wikipedia. ↩