A las seis y media de la tarde, una melodía de piano se acerca desde el fondo del callejón. Es Para Elisa, de Beethoven, o La plegaria de una doncella, de una compositora polaca. No te detienes a pensar “esto es música clásica”; simplemente dejas lo que estás haciendo, tomas la bolsa de basura y corres escaleras abajo: es el despertador urbano más puntual de todo Taiwán. Para la gente de la mayoría de los países, un camión de basura es ruido; para los taiwaneses, es una melodía ante la cual el cuerpo reacciona antes que la mente.
Todos los días “oímos” esta isla: la música clásica de los camiones de basura, la melodía de llegada del metro, los pregones del mercado nocturno, el “dong-suan” de los vehículos electorales, el canto de las cigarras fuera de la ventana en las noches de verano. Pero rara vez la “escuchamos”. Lo que este artículo quiere plantear es la pregunta propuesta por una persona con maestría en estudios del paisaje sonoro: si escucháramos con seriedad esos sonidos tratados como fondo, e incluso como ruido por la ley, ¿descubriríamos que, en realidad, siempre hemos construido nuestra comprensión de Taiwán a partir de “cómo escuchamos”?
Panorama en 30 segundos: El paisaje sonoro (soundscape) es una experiencia construida por “cómo escucha” la gente, no un “entorno acústico” que exista objetivamente. Taiwán mantiene dos actitudes completamente opuestas hacia el sonido: por un lado, mediante la Ley de Control del Ruido, trata el sonido como algo que debe reducirse o eliminarse; por otro, personas como Fan Chin-hui, Wu Tsan-cheng y Lee Ming-tsung lo tratan como un bien cultural que debe escucharse, preservarse y diseñarse. La condensación más aguda de esta tensión ocurrió en 2015 en el Metro de Taipéi: en el mismo año y dentro del mismo sistema, la música de llegada de los trenes se convirtió en una obra artística con composiciones de Summer Lei y CinCin Lee, mientras que la alerta de cierre de puertas fue “desmusicalizada” y volvió al canto de aves, porque para los pasajeros con discapacidad visual, “poder distinguirla” es más importante que “que suene bonito”.
Crees que estás oyendo, pero en realidad construyes Taiwán dentro de una forma de escuchar
Primero conviene aclarar un malentendido muy común.
En el mundo sinófono, el concepto de “paisaje sonoro” suele asociarse al compositor canadiense R. Murray Schafer, como si él lo hubiera inventado. En realidad, es un hermoso malentendido. El propio Schafer lo explicó con claridad en entrevistas: la palabra soundscape no fue acuñada por él, y él atribuyó ese mérito al urbanista Michael Southworth1. Lo que Schafer sí hizo fue dirigir, a fines de la década de 1960 en la Universidad Simon Fraser, el World Soundscape Project; en 1973 produjo The Vancouver Soundscape; y en 1977 escribió el libro The Soundscape, difundiendo todo un método para escuchar el mundo2. Fue su divulgador, no su inventor.
Dentro del método de Schafer hay un término especialmente adecuado para comprender Taiwán: hito sonoro (soundmark), es decir, un sonido propio de un lugar, que al oírlo permite reconocer de inmediato “estoy aquí”.
Esto conecta con la frase central de aquella persona con maestría en estudios del paisaje sonoro. Un paisaje sonoro no son las ondas acústicas captadas por un micrófono, sino una experiencia construida por “cómo se escucha”. Ante la misma música del camión de basura, la oficina de protección ambiental oye “es hora de ejecutar la ruta de recolección”; un extranjero recién llegado a Taiwán oye “qué raro, por qué alguien pone piano en la calle”; y un taiwanés que lleva mucho tiempo trabajando fuera y un día vuelve a casa justo cuando la oye, escucha una infancia entera. El sonido es el mismo; la comprensión es completamente distinta. La diferencia está en que cada persona escucha con una forma diferente.
📝 Perspectiva curatorial: Solemos tratar el sonido como “parte del ambiente”, como si estuviera allí de manera objetiva y no tuviera relación con nosotros. Pero los estudios del paisaje sonoro invierten ese supuesto: un hito sonoro no es un hito porque tenga muchos decibeles o porque sea agradable, sino porque un grupo de personas ha aprendido colectivamente que “este sonido representa esta cosa”. La música del camión de basura, que en Alemania era originalmente una señal vehicular, cruzó el océano hasta Taiwán y durante generaciones fue escuchada como el consenso ciudadano de “es hora de bajar la basura”. El sonido no cambió; cambiaron quienes lo escuchaban. Por eso comprender Taiwán puede empezar por el sonido: cuáles sonidos entiendes delata si perteneces a este lugar.
Cómo una leyenda “imposible de verificar” se convirtió en el despertador nacional para sacar la basura
Volvamos a ese sonido más representativo.
Las dos piezas que más suelen tocar los camiones de basura de Taiwán son Para Elisa (Für Elise), de Beethoven, y La plegaria de una doncella, de la compositora polaca Tekla Bądarzewska-Baranowska, publicada en Varsovia en 18563. Una es una pieza célebre de los libros de música; la otra, una pieza de salón del siglo XIX. Ninguna fue escrita para sacar la basura, pero en Taiwán ambas se escuchan como la señal de una misma acción.
En cuanto a cómo estas dos piezas terminaron subidas a los camiones de basura, la respuesta es algo inesperada: nadie lo sabe realmente. La entrada “camión de basura” de Wikipedia en chino lo dice con franqueza: sobre el asunto “actualmente existen muchas versiones y es imposible verificarlo”4. La versión más difundida sostiene que Hsu Tzu-chiu, entonces director del Departamento de Salud del Gobierno Provincial de Taiwán, oyó a su hija practicar piano y pensó que esa melodía podía servir para recordar a la gente que sacara la basura; pero el mismo relato también circula con Tu Tsung-ming, el primer doctor en medicina de Taiwán, como protagonista5. Las versiones tampoco coinciden sobre si la pieza que practicaba la hija era La plegaria de una doncella o Para Elisa. Existe además otra explicación más prosaica: los camiones de basura compactadores importados por primera vez desde Alemania a Taiwán en la década de 1960 ya traían incorporada Para Elisa, mientras que La plegaria de una doncella provenía de una caja musical EPSON japonesa introducida en Taiwán5. Es decir, quizá la melodía no fue elegida cuidadosamente por nadie: venía incluida en el equipo importado.
Estas versiones se contradicen entre sí, pero escucharlas como leyenda es, en cambio, una historia más honesta y mejor. Una leyenda urbana sin respuesta estándar es en sí misma la prueba más vívida de que el paisaje sonoro se “construye colectivamente”: lo importante siempre vino después, cuando veintitantos millones de personas terminaron por ponerse de acuerdo en que “al oír esto hay que bajar”. Quién presionó primero aquella nota, en realidad, importa menos.
Y este sistema de gestión de residuos mediante melodías funciona de manera asombrosa. La tasa de reciclaje de Taiwán alcanza el 55%, una de las más altas del mundo6. Detrás de esa cifra está la acción cotidiana de millones de personas que, al atardecer, oyen aquella música de piano y salen de casa con la basura ya clasificada. Una música “imposible de verificar” sostiene un sistema de gobernanza ambiental de primer nivel mundial.
En el mismo año y en el mismo sistema, el sonido fue estetizado y funcionalizado a la vez
Si el camión de basura es un sonido que los taiwaneses “oyen pasivamente”, el Metro de Taipéi fue la primera vez que alguien en Taiwán diseñó deliberadamente cómo debía escucharse una ciudad entera.
La historia comienza con un sociólogo. La música de llegada de los trenes del Metro de Taipéi fue resultado del “Proyecto de Paisaje Sonoro de Taipéi”, impulsado por el profesor de sociología Lee Ming-tsung7. A partir de 2015, el proyecto comenzó a implementarse de manera progresiva. La idea de Lee era clara: por medio de esos sonidos escuchados durante los desplazamientos, los pasajeros “construirían rasgos urbanos, memoria e identidad propios”7. Dicho de otro modo, quería convertir la música de llegada en un hito sonoro mediante el cual los habitantes de Taipéi reconocieran su ciudad.
El elenco era notable. Cada una de las cuatro líneas principales tuvo una persona compositora: la línea Tamsui-Xinyi (roja) correspondió a Summer Lei; la línea Bannan (azul), a CinCin Lee, ganadora de tres premios Golden Horse por música; la línea Zhonghe-Xinlu (naranja), al productor premiado en los Golden Melody Chen Chien-chi; y la línea Songshan-Xindian (verde), a Chou Yueh-cheng78. La primera pieza se estrenó el 19 de diciembre de 2015 en la línea Tamsui-Xinyi, con autoría de Summer Lei. La pieza El viento se levanta, que dentro del vagón indica los transbordos y las estaciones terminales, también fue escrita por Chou Yueh-cheng8. Además de la música de llegada, el proyecto compuso música ambiental para las estaciones Dongmen, templo Longshan, aeropuerto Songshan, Xiangshan y Taipei Arena; en total participaron 447 obras procedentes de 12 países y regiones8. Todo un sistema de metro fue producido como si fuera un enorme álbum.
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Pero en ese mismo año y dentro del mismo sistema ocurrió algo en la dirección completamente opuesta.
Mientras el proyecto se ocupaba de añadir música a distintos rincones, el Metro de Taipéi “desmusicalizó” la alerta de cierre de puertas y salida del tren. Desde el año 91 de la República de China (2002), la línea Zhonghe-Xinlu usaba una melodía para el cierre de puertas; en 2015, todo el sistema volvió a unificarla en dos señales: la primera era canto de aves, para avisar a los pasajeros que las puertas estaban por cerrarse; la segunda, una alerta similar a una ambulancia, para indicar que las puertas se estaban cerrando9. La razón no era estética, sino funcional. El Metro de Taipéi explicó que el ajuste buscaba que los pasajeros con discapacidad visual y los pasajeros de todo el mundo pudieran “identificarla con mayor claridad y facilidad”10.
Ahí está lo más agudo de todo el asunto. En el mismo año y dentro del mismo sistema de metro, el sonido fue empujado simultáneamente en dos direcciones opuestas: la música de llegada fue convertida en arte, con la participación de los mejores compositores, con el objetivo de sonar bien, producir estética urbana e identidad; la alerta de cierre fue funcionalizada, se le quitó la melodía y se sustituyó por canto de aves, con el objetivo de que se oyera con claridad, garantizara seguridad y evitara que alguien fuera atrapado por la puerta porque el sonido era “demasiado bonito para distinguirlo”.
📝 Perspectiva curatorial: Este contraste es valioso porque comprime la tensión entre “oír y escuchar” y entre “estética y función” en el mismo sistema y en el mismo año. Si miras solo la música de llegada, pensarás que Taiwán es un lugar dispuesto a tratar el sonido como arte; si miras solo la alerta de cierre de puertas, pensarás que Taiwán es un lugar tan pragmático que está dispuesto a sacrificar lo agradable. Ambas cosas son ciertas, porque el sonido nunca sirve a una sola necesidad. Para los pasajeros con discapacidad visual, un canto de aves “no tan bello pero distinguible” es más importante que cualquier melodía compuesta por un artista. Esto nos recuerda que “quién escucha” determina cómo debe diseñarse un sonido. La política del paisaje sonoro se esconde en este tipo de decisiones invisibles.
El idioma de los anuncios de estación pertenece al mismo eje de “quién es escuchado”. Al comienzo, conforme al artículo 6 de la Ley de Garantía de Igualdad Lingüística en los Anuncios de los Medios de Transporte Público, el Metro de Taipéi anunciaba las estaciones en cuatro idiomas: mandarín, taiwanés hokkien, hakka e inglés11. En 2024 se amplió a seis idiomas, en este orden: mandarín, inglés, japonés, coreano, holo o taiwanés hokkien, y hakka12. Conviene notar ese orden: el hakka quedó al final, incluso detrás del japonés y el coreano, y ese orden mismo generó debate. La decisión de una ciudad sobre de quién se oye primero la voz y de quién se deja para el final nunca es una decisión técnica neutral.
Del pregón real de la calle a una canción prohibida: cómo el sonido se vuelve cultura
El metro es un paisaje sonoro diseñado, pero los hitos sonoros más antiguos y más silvestres de Taiwán crecen en los mercados nocturnos y las entradas de los templos.
Al entrar en un mercado nocturno de Taiwán, la descripción de la revista Taiwan Panorama resulta muy vívida: “ruido de vehículos, voces humanas y pregones de vendedores se mezclan en una algarabía bulliciosa”13. Hay más de trescientos mercados nocturnos en todo Taiwán13, y cada uno es una masa de sonidos de altísima densidad: el chisporroteo de la plancha, los sonidos electrónicos de las máquinas de garra, los precios gritados a voz en cuello por los vendedores. Para los turistas, es ruido; para la gente local, es el sonido de “estar vivo”.
Y una de las historias más conmovedoras del paisaje sonoro taiwanés es precisamente cómo un pregón real de la calle se convirtió en un estándar de la canción taiwanesa en hoklo. En 1949, Chang Chiu Tung-sung escribió una canción titulada originalmente “Vendedor de zongzi de carne”, que más tarde pasó a llamarse “Zongzi de carne caliente”. La letra describe la situación de una persona que, en medio de la precariedad de la posguerra, vende zongzi de carne en la calle durante la noche para ganarse la vida14. La canción se convirtió luego en el tema que dio fama a Kuo Chin-fa, pero su destino fue sinuoso: llegó a ser incluida por la Oficina de Información del Yuan Ejecutivo en la lista de canciones prohibidas14, porque la tristeza contenida en aquel pregón fue considerada en cierta época “demasiado melancólica y no lo bastante positiva”.
Un pregón callejero real primero fue incorporado a una canción, después prohibido por las autoridades y, finalmente, convertido en una melodía que generaciones de taiwaneses saben tararear. Aquí el sonido recorre un trayecto completo: pasa de ser un sonido del lugar de la vida cotidiana, a objeto de regulación, y luego a memoria cultural en sí misma.
El paisaje sonoro de las festividades de templo siguió otro camino: de la tradición hizo crecer algo nuevo. El Techno Prince Nezha es una cultura de performance religiosa surgida en Taiwán que mezcla música electrónica, cultura local y el tercer príncipe de las comparsas rituales tradicionales (cuyo prototipo son los “daxian wengzai” de las festividades de templo)15. Su momento más conocido ocurrió en la ceremonia de apertura de los Juegos Mundiales de Kaohsiung en 2009, cuando el tercer príncipe subió al escenario internacional siguiendo el ritmo de la música electrónica15. El sonido tradicional de gongs y tambores de las comparsas se mezcló con el bombo electrónico de los clubes nocturnos, y nadie lo percibió como una contradicción. Ese es precisamente el carácter del paisaje sonoro de Taiwán: no le preocupa si algo es puro o no; le importa si está vivo.
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El paisaje sonoro de la temporada electoral es el más directo, y también el que más se ama y se odia. En cada elección, los vehículos de campaña salen a la calle y por sus altavoces repiten una y otra vez “dong-suan, dong-suan”. “Dong-suan” es un homófono en taiwanés de “ser elegido”; su pronunciación en mandarín se aproxima a “ㄉㄨㄥˋ ㄙㄨㄢˋ”, y literalmente significa “ajo congelado”, aunque se toma solo por su sonido, no por su sentido, con un matiz algo burlón16. ¿Ese sonido es ruidoso? Mucho. Por eso la ley también lo regula: los altavoces de campaña están sujetos a la Ley de Elección y Revocación de Funcionarios Públicos; el artículo 54 establece que no se debe producir ruido al usar altavoces, y el artículo 56 prohíbe realizar actividades públicas de campaña antes de las siete de la mañana o después de las diez de la noche17. Una frase homófona y burlona en taiwanés sostiene el paisaje sonoro más animado de la democracia taiwanesa, y también uno de los más vigilados por la ley.
Cuando alguien decide “guardar” el sonido: el movimiento de escucha en Taiwán
Llegados a este punto, aparece una línea de contradicción muy clara: Taiwán regula estos sonidos como ruido mediante la ley, pero esos sonidos son en realidad hitos con los que reconocemos el hogar. Quienes realmente desplegaron esa contradicción y eligieron ponerse del lado de la “escucha” fueron un grupo de personas.
El primer nombre es Fan Chin-hui.
Es escritora de naturaleza y grabadora de campo. Desde 1997 produce y conduce el programa Cuaderno de naturaleza en la Radio Nacional de Educación18. Durante décadas ha cargado equipos de grabación por montañas, bosques y arroyos de Taiwán para registrar, tramo a tramo, el canto de insectos, aves, viento y agua. En 2020 ganó con Cuaderno de naturaleza el premio Golden Bell de radio a la conducción de programas educativos y culturales19. Escribió Salvar el silencio: viaje exploratorio de una grabadora de campo, libro que incluso incluía un CD de paisajes sonoros naturales, de modo que los lectores no solo leyeran el silencio, sino que lo escucharan18; también creó un libro ilustrado titulado La llamada del sendero silencioso 18.
En marzo de 2015, Fan Chin-hui convocó la fundación de la Asociación de Paisaje Sonoro de Taiwán20. Lo que hace esta asociación es, precisamente, la imagen invertida de la Ley de Control del Ruido: el Ministerio de Medio Ambiente clasifica los sonidos por zonas y busca reducirlos; la asociación, en cambio, trata el sonido como un bien cultural que necesita ser escuchado y preservado.
📝 Perspectiva curatorial: Una misma sociedad puede construir, sobre una misma cosa, dos sistemas completamente opuestos. De un lado está la Ley de Control del Ruido, que divide el sonido en cuatro tipos de zonas reguladas y determina cuánto puede superarse en cada franja horaria; del otro está la Asociación de Paisaje Sonoro, que trata el sonido como un patrimonio que puede desaparecer y merece ser rescatado. Esto no implica una fractura de Taiwán: al fin y al cabo, el “sonido” es al mismo tiempo interferencia e hito, y la clave siempre es cómo lo escuchas. Lo que hace Fan Chin-hui es, en esencia, invitar a toda la sociedad a cambiar de oído: no apresurarse a clasificar el sonido como ruido, sino detenerse primero a escuchar si en él hay algo que creías desaparecido pero que en realidad sigue ahí.
El resultado más concreto de la asociación son dos hitos de “senderos silenciosos”: ambos se confunden con facilidad, pero en realidad pertenecen a niveles distintos.
El primero es nacional: en 2018, con la presencia del ecologista acústico estadounidense Gordon Hempton como testigo, el sendero circular del lago Cueifong, en Taipingshan, Yilan, se convirtió en el primer sendero silencioso del país21. En ese sendero hay una zona de bosque de cipreses llamada “tundra ordovícica” que es tan silenciosa que alcanza apenas unos 25 decibeles20, casi como una cámara anecoica. En una isla acostumbrada a camiones de basura, metro, mercados nocturnos y vehículos electorales, encontrar un lugar de 25 decibeles es, en sí mismo, un lujo.
El segundo es internacional: el 18 de julio de 2022, Día Mundial de la Escucha, Quiet Parks International otorgó la certificación que convirtió el sendero circular del lago Cueifong en el primer “sendero tranquilo” (Quiet Trail) del mundo21. La propia Fan Chin-hui también ejerce como directora para Asia de Quiet Parks International. De ser el primero del país en 2018 a ser el primero del mundo en 2022, Taiwán convirtió la “quietud” de un experimento local en un referente internacional.
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Hay quien recoge la quietud de las montañas y quien recoge el bullicio de la ciudad
Si Fan Chin-hui recoge la quietud de las montañas y los bosques, Wu Tsan-cheng recoge el bullicio cotidiano de la ciudad.
El artista Wu Tsan-cheng inició formalmente en 2011 su primera obra sonora, Ruiseñor, y creó el Proyecto de Mapa Sonoro de Taiwán, incorporando uno por uno los sonidos cotidianos de distintos lugares de Taiwán en un mapa, hasta reunir más de diez mil registros antes de hacer una pausa en el proyecto en diciembre de 202122. La plataforma que usó fue un mapa sonoro gratuito desarrollado por un artista alemán, radio aporee :: maps23; en sus primeras etapas, incluso solo marcaba la ubicación de los sonidos mediante Google Map23. Al abrir ese mapa, se puede hacer clic en cualquier rincón de Taiwán y escuchar un mercado, una estación de tren, la entrada de un templo o un callejón registrado por alguien en un momento determinado. Es otra historia de Taiwán: no escrita con palabras, sino guardada en sonidos.
Vale la pena señalar que esta idea de “comprender Taiwán mediante la escucha” ya se ha convertido en investigación académica formal. En 2024, en la Facultad de Comunicación de la Universidad Nacional Chengchi, se presentó una tesis de maestría titulada “Construir vínculos mediante la escucha: el viaje vital de trabajadores del paisaje sonoro”, escrita por Wang Mei-fen bajo la dirección de Liu Hui-wen24. En el resumen de la tesis hay una frase que funciona casi como nota al pie de todo este artículo: “En medio del cambio ambiental, la transformación del paisaje sonoro (soundscape) corresponde al contexto de la supervivencia humana”24. Cómo cambia el sonido refleja cómo vivimos.
Comprender Taiwán no consiste en encontrar un “sonido representativo”
Volvamos a aquella música de piano que se acerca desde lejos a las seis y media de la tarde.
Es fácil pensar que conocer un lugar a través del sonido consiste en identificar su “sonido más representativo”: ¿el camión de basura?, ¿el metro?, ¿el mercado nocturno?, ¿el “dong-suan”? Pero la pregunta de aquella persona con maestría en estudios del paisaje sonoro en realidad da vuelta el problema por completo. Lo importante no es “cuál es el sonido representativo de Taiwán”, sino dos preguntas más difíciles: ¿qué sonidos nos hemos acostumbrado a ignorar? ¿Y de quién es la voz que sí se escucha?
Una vez formuladas esas dos preguntas, toda la isla empieza a sonar distinto. Que el Metro de Taipéi esté dispuesto a cambiar una melodía agradable por canto de aves para los pasajeros con discapacidad visual permite que un grupo antes fácilmente ignorado pueda “oír”; que el idioma hakka aparezca al final del orden de anuncios relega una lengua a un rincón de la secuencia. Que Fan Chin-hui rescate una quietud de 25 decibeles y Wu Tsan-cheng reúna más de diez mil registros cotidianos a punto de desaparecer son formas de combatir la “ignorancia” auditiva: nos dejaron sonidos que claramente oímos todos los días, pero que nunca escuchamos con seriedad.
Por eso, la próxima vez que La plegaria de una doncella del camión de basura llegue flotando desde la esquina, que la melodía de llegada del metro resuene en el andén, o que entres en un mercado nocturno y quedes envuelto por pregones, quizá puedas detenerte medio segundo y tomar conciencia de qué estás escuchando. En ese instante, el sonido deja de ser un fondo que ignoras por costumbre y se convierte en prueba de que “estoy en Taiwán, estoy en casa”. Comprender Taiwán no tiene que empezar por una respuesta; puede empezar por una escucha atenta.
Fuentes de Imágenes
- Imagen principal, mercado nocturno de Shilin: TWShiLinNightMarketRichy2.jpg, Wikimedia Commons, CC BY-SA.
- Tren del Metro de Taipéi: Taipei Metro train for Xiangshan leaving Zhongyi, Wikimedia Commons, CC BY-SA.
- Lago Cueifong: 2019 Cueifong Lake.jpg, Wikimedia Commons, CC BY-SA.
- Techno Prince Nezha: 高雄六龜電音三太子, Wikimedia Commons, CC BY-SA.
Referencias
Lecturas complementarias
- Paisaje sonoro de Taiwán — Una mirada desde otro ángulo al mapa sonoro y la escucha urbana de Taiwán
- Festividades de templo y cultura de comparsas rituales en Taiwán — El contexto folklórico y el paisaje sonoro de comparsas más completo detrás del Techno Prince Nezha
- Historia del desarrollo del metro en Taiwán — La historia del propio sistema que sostiene el proyecto de paisaje sonoro
- Cultura de los mercados nocturnos — Otra faceta de esa masa de “ruido de vehículos, voces humanas y pregones de vendedores”
- Ceremonia del té y estética de la vida cotidiana en Taiwán — Otra línea sobre cómo los taiwaneses convierten la experiencia sensorial cotidiana en cultura
- Soundscape — Wikipedia — La entrada señala textualmente que la palabra soundscape suele atribuirse por error a R. Murray Schafer, y que el propio Schafer atribuyó la creación del término al urbanista Michael Southworth.↩
- World Soundscape Project — Wikipedia — El World Soundscape Project fue fundado por Schafer a fines de la década de 1960 en la Universidad Simon Fraser y publicó The Vancouver Soundscape en 1973.↩
- 少女的祈禱(鋼琴曲)— 維基百科 — Obra de la compositora polaca Tekla Bądarzewska-Baranowska, publicada en Varsovia en 1856 y utilizada en Taiwán como música de camiones de basura; la misma entrada enumera Para Elisa, de Beethoven, como otra pieza común en los camiones de basura taiwaneses.↩
- 垃圾車 — 維基百科 — La entrada registra textualmente que el origen de la música de los camiones de basura “según se cuenta” fue una decisión de Hsu Tzu-chiu, director del Departamento de Salud del Gobierno Provincial de Taiwán, pero que “actualmente existen muchas versiones y es imposible verificarlo”.↩
- 台灣垃圾車為什麼放《給愛麗絲》和《少女的祈禱》— The News Lens 關鍵評論網 — Registra varias versiones sobre el origen, como la explicación vinculada a Tu Tsung-ming, la primera importación en la década de 1960 de 21 camiones de basura compactadores desde Alemania y la introducción de la caja musical SVM7910CF fabricada por la empresa japonesa EPSON.↩
- 台灣回收率高達 55%,是全世界回收率最高的國家之一 — 今周刊 — Informa que la tasa de reciclaje de recursos de Taiwán ronda el 55%, una de las más altas del mundo.↩
- 捷運聲景設計:讓城市被聽見 — 中央社 — Registra que Lee Ming-tsung, profesor de sociología, fue impulsor del Proyecto de Paisaje Sonoro de Taipéi, y recoge la idea de que “mediante estos sonidos escuchados durante los desplazamientos, se construyen rasgos urbanos, memoria e identidad propios”.↩
- 台北捷運聲音地景 — 台灣光華雜誌 — Registra los compositores de las cuatro líneas: Summer Lei para Tamsui-Xinyi, CinCin Lee para Bannan, Chen Chien-chi para Zhonghe-Xinlu y Chou Yueh-cheng para Songshan-Xindian; también que El viento se levanta fue creada por Chou Yueh-cheng y que la música ambiental de estaciones reunió 447 obras de 12 países.↩
- 捷運列車到離站警示音調整說明 — 台北捷運公司 — Explicación oficial sobre la unificación de la alerta de cierre de puertas: “la primera señal de canto de aves recuerda que las puertas están por cerrarse; la segunda señal, similar a una ambulancia, recuerda que las puertas se están cerrando”.↩
- 北捷關門警示音改回鳥鳴 為視障與各地旅客辨識 — ETtoday — Informa que la línea Zhonghe-Xinlu usaba una melodía desde el año 91 de la República de China (2002), y que en 2015 volvió a una alerta para que los pasajeros con discapacidad visual y los pasajeros de todo el mundo “pudieran identificarla con mayor claridad y facilidad”.↩
- 捷運播音語言說明 — 台北捷運公司 — Conforme al artículo 6 de la Ley de Garantía de Igualdad Lingüística en los Anuncios de los Medios de Transporte Público, se adoptan cuatro idiomas para los anuncios: mandarín, taiwanés hokkien, hakka e inglés.↩
- 北捷增日韓語報站 客語排序引討論 — 客新聞 Hakka News — En 2024, el orden de los idiomas de anuncio fue mandarín, inglés, japonés, coreano, holo o taiwanés hokkien, y hakka; el hakka quedó al final.↩
- 台灣夜市的聲音 — 台灣光華雜誌 — Publicación oficial que describe textualmente los mercados nocturnos como espacios donde “ruido de vehículos, voces humanas y pregones de vendedores se mezclan en una algarabía bulliciosa”; hay más de trescientos mercados nocturnos en todo Taiwán.↩
- 燒肉粽 — 維基百科 — Titulada originalmente “Vendedor de zongzi de carne”, con letra y música de Chang Chiu Tung-sung en 1949; describe la precariedad de la vida de posguerra, fue incluida por la Oficina de Información del Yuan Ejecutivo en la lista de canciones prohibidas y se convirtió en la canción que dio fama a Kuo Chin-fa.↩
- 電音三太子 — 維基百科 — Cultura de performance religiosa surgida en Taiwán que combina música electrónica con la comparsa tradicional del tercer príncipe; en 2009 llegó al escenario internacional en la ceremonia de apertura de los Juegos Mundiales de Kaohsiung.↩
- 凍蒜(tɔŋ-suan)──當選 — Taiwan Language — “Dong-suan” y “ser elegido” tienen una lectura prácticamente homófona en taiwanés; es un homófono sin sentido literal y con matiz burlón.↩
- 公職人員選舉罷免法 第 54、56 條 — 全國法規資料庫 — El artículo 54 establece que el uso de altavoces no debe producir ruido; el artículo 56 prohíbe realizar actividades públicas de campaña antes de las siete de la mañana o después de las diez de la noche.↩
- 范欽慧與她的自然聲景 — 中央社 — Registra que Fan Chin-hui produce desde 1997 el programa Cuaderno de naturaleza en la Radio Nacional de Educación, y que es autora de Salvar el silencio y del libro ilustrado La llamada del sendero silencioso.↩
- 【廣播金鐘 55】教育文化節目主持人獎 范欽慧/自然筆記 — YouTube — En 2020, Fan Chin-hui ganó con Cuaderno de naturaleza el premio Golden Bell de radio a la conducción de programas educativos y culturales.↩
- 范欽慧成立台灣聲景協會、翠峰湖 25 分貝寂靜 — 社企流 — En marzo de 2015, Fan Chin-hui convocó la creación de la Asociación de Paisaje Sonoro de Taiwán; el bosque de cipreses de la “tundra ordovícica” del sendero circular del lago Cueifong registra apenas 25 decibeles.↩
- 太平山寂靜山徑 — 林業及自然保育署 — En 2018, con la presencia del ecologista acústico estadounidense Gordon Hempton como testigo, el sendero circular del lago Cueifong fue establecido como el primer sendero silencioso del país; el 18 de julio de 2022, Día Mundial de la Escucha, recibió la certificación de Quiet Parks International como el primer “sendero tranquilo” del mundo.↩
- 吳燦政《台灣聲音地圖計畫》— 臺北市立美術館 — Wu Tsan-cheng inició en 2011 su primera obra sonora, Ruiseñor; reunió más de diez mil registros de sonidos cotidianos de Taiwán y pausó el proyecto en diciembre de 2021.↩
- 吳燦政談聲音地圖平台 — The News Lens 關鍵評論網 — Registra que Wu Tsan-cheng al comienzo marcaba ubicaciones mediante Google Map y luego pasó a usar una plataforma gratuita de mapa sonoro desarrollada por un artista alemán.↩
- 透過聆聽建立鏈結-聲景工作者的聲命旅程 — 政治大學機構典藏 — Tesis de maestría de Wang Mei-fen, 2024, Facultad de Comunicación de la Universidad Nacional Chengchi, dirigida por Liu Hui-wen; el resumen dice textualmente: “En medio del cambio ambiental, la transformación del paisaje sonoro (Soundscape) corresponde al contexto de la supervivencia humana”.↩