Los programas de variedades en Taiwán: de «Stars Gathering» a «Kangxi Coming» como escenario social
Resumen en 30 segundos: En 1962, Shen Zhih y Guan Huashi trasladaron al estudio de la recién inaugurada TTV las actuaciones que hasta entonces pertenecían a la radio y al cabaré. «Stars Gathering» (群星會) se convirtió así en el primer programa de variedades musical de la historia de la televisión taiwanesa. Más de treinta años después, tras la liberalización de los canales de cable, la variedad taiwanesa entró en una fase explosiva: de «Chain Bomb» (連環炮) a «Super Sunday» (超級星期天), de «Guess Guess Guess» (我猜我猜猜猜) a «Kangxi Coming» (康熙來了), no solo fabricó estrellas, sino que moldeó toda una forma de conversar, criticar y comprender los asuntos públicos para una generación entera. En la era del streaming y los vídeos cortos, la variedad no ha desaparecido: simplemente pasó del reino del estudio, donde «había de todo un poco», a un oficio más segmentado, más implacable y que necesita redefinirse.123
En 1962, tras el lanzamiento de TTV, se estrenó «Stars Gathering». Shen Zhih y Guan Huashi llevaron por primera vez a cada hogar, a través del televisor, las actuaciones que hasta entonces ocurrían en el cabaré radial y en los espectáculos en vivo. Al repasar esta etapa histórica, TTV calificó directamente a «Stars Gathering» como «el primer programa de variedades musical de la historia de la televisión taiwanesa». No fue solo un programa: fue el lugar de nacimiento de una nueva gramática donde cantar, presentar, actuar y crear estrellas empezaron a empaquetarse dentro de una misma experiencia mediática.1
Por eso es difícil entender los programas de variedades taiwaneses como meros «programas de comedia». En sus orígenes, se parecían más a un dispositivo televisivo que reunía en un solo lugar el escenario, la radio, el espectáculo local, la industria de las estrellas y la vida cotidiana del hogar. Se podía decir que vendían entretenimiento, pero al mismo tiempo enseñaban a los televidentes a distinguir quién era estrella, quién sabía hablar, qué era lo apropiado, qué era lo ingenioso y, sobre todo, qué significaba «algo que todos los taiwaneses habían visto juntos».14
Si hubiera que elegir una frase central contraintuitiva para este artículo, sería esta: la función más importante de los programas de variedades en Taiwán nunca fue simplemente hacer reír, sino inventar para cada época de Taiwán una forma compartida de hablar que permitiera convivir.
Una tabla para entenderlo de entrada: la variedad taiwanesa no decayó en línea recta, sino que se transformó
| Período | Plataforma clave | Programas representativos / fenómenos | Cambio más importante |
|---|---|---|---|
| 1960-1970 | Televisión abierta (無線電視) | «Stars Gathering» (群星會), «Happy Weekend» (歡樂周末), «Silver Flute and Jade Zither» (翠笛銀箏), «Galaxy Palace» (銀河璇宮) | Partiendo de programas musicales, fueron surgiendo entrevistas, exteriores y espectáculos suntuosos |
| 1980-1990 | Última etapa de las tres cadenas, cultura de cabaré, pre y post liberalización del cable | La comedia de sketch, la imitación y las variedades mixtas se convirtieron en norma | La variedad pasó de cantar a una verdadera «artes escénicas integradas» |
| 1990-2000 | Expansión de canales de cable | «Chain Bomb» (連環炮), «Super Sunday» (超級星期天), «Guess Guess Guess» (我猜我猜猜猜), «Kangxi Coming» (康熙來了) | Explosión de formatos; la variedad taiwanesa se convirtió en una de las principales exportaciones del mundo sinófono |
| A partir de 2010 | OTT, YouTube, plataformas sociales | Fragmentación de los programas de entrevistas, auge de los realities y la variedad en internet | La variedad pasó de «todos viendo lo mismo» a «comunidades segmentadas compartiendo sensación» |
La clave de la variedad temprana no fue la abundancia de recursos, sino que casi todas las formas de actuación se comprimían en un mismo bloque horario. Según los archivos de TTV, tras «Stars Gathering», la cadena desarrolló sucesivamente formatos como «Happy Weekend», «Silver Flute and Jade Zither» y «Galaxy Palace»: algunos sacaban la unidad móvil a exteriores, otros insertaban entrevistas en programas musicales, otros convertían decorados fastuosos y cuerpos de baile en un espectáculo televisivo. En otras palabras, la variedad taiwanesa no evolucionó en una sola línea, sino que creció simultáneamente hacia el canto, el sketch, los exteriores y la conversación.1
Investigaciones complementarias sobre los primeros años de la variedad taiwanesa señalan también que, entre las décadas de 1960 y 1980, los programas pasaron gradualmente de la canción pura a la espectacularización tipo cabaré y a la multiunidad. El presentador dejó de ser quien solo anunciaba números para convertirse en alguien que debía cantar, responder, lanzar bromas y conducir emociones al mismo tiempo. Hoy esto parece obvio, pero en aquella época —cuando la televisión era un medio nuevo— redefinió lo que significaba una «personalidad televisiva».5
📝 Nota del curador: Lo más fascinante de la variedad taiwanesa es que nunca se dedicó a llevar un solo talento a su máxima expresión, sino que juntaba muchas formas de actuación hasta que el espectador sentía: «este es el lugar más animado de la noche».
Desde «Stars Gathering», la variedad aprendió primero a crear estrellas, no a hacer reír
La descripción que TTV hace de «Stars Gathering» es reveladora. Señala que, en una época anterior a los premios musicales, haber aparecido en «Stars Gathering» era como «bañarse en oro»; el programa se emitió durante quince años, siempre en directo, sin pistas pregrabadas y sin posibilidad de playback. Esta descripción revela dos cosas: primero, que la variedad fue desde el principio un mecanismo de certificación de estrellas; segundo, que la variedad en la era de la transmisión en vivo dependía en gran medida de la capacidad real de los artistas para desenvolverse en el momento.1
Por eso, desde muy pronto la variedad taiwanesa no fue solo una industria de contenidos: fue también una máquina para lanzar personas a la fama. Quién era visto, quién se atrevía a equivocarse, quién sabía retomar el control del directo: todo determinaba directamente si alguien podía pasar de cantante, actor o figura del cabaré a verdadera estrella de televisión. Esta capacidad de creación de estrellas se extendió después a concursos de talento, programas de entrevistas, realities y prácticamente toda la lógica de fondo de la industria del entretenimiento taiwanés.15
Curiosamente, la variedad temprana no era del todo libre y desinhibida. Al repasar la década de 1960, TTV señala específicamente que, en la era del Terror Blanco, las canciones no podían cantarse al azar ni las palabras decirse a la ligera; las cadenas incluso estaban obligadas a intercalar canciones designadas por normativa. Es decir, la variedad taiwanesa nació en un entorno profundamente contradictorio: era una salida para el entretenimiento popular, pero al mismo tiempo estaba altamente regulada. Que los espectadores después consideraran los mejores momentos de la variedad no se debió a que fuera completamente libre, sino a que siempre lograba colar un soplo de vitalidad dentro de las restricciones.1
La era dorada tras 1993: la variedad taiwanesa metió a toda la sociedad dentro del estudio
Si la era de la televisión abierta enseñó a la variedad a crear estrellas, la gran liberalización de canales de cable a partir de 1993 le enseñó a expandirse. La retrospectiva de The News Lens denomina este período el inicio de la era dorada y enumera una serie de programas que aún hoy permanecen en la memoria colectiva: «Chain Bomb» (1986), «Super Sunday» (1994), «Guess Guess Guess» (1996), «Kangxi Coming» (2004) y «Everybody Speaks Nonsenses» (全民大悶鍋). Estos programas difieren mucho entre sí, pero demuestran algo en común: la variedad taiwanesa ya no se limitaba a llevar canciones y bailes a la televisión, sino que era capaz de codificar cada emoción de la sociedad dentro de un formato de programa.4
«Super Sunday» fusionó la búsqueda de personas, el sketch, los juegos y la interacción en directo en una gran máquina emocional que solo la televisión podía producir; «Guess Guess Guess» convirtió la juventud, la moda y la especulación en un ritual de fin de semana; «Kangxi Coming» transformó el programa de entrevistas de estudio en un campo de batalla lingüístico, donde las estrellas ya no venían solo a promocionar su trabajo, sino a ponerse a prueba para ver si podían mantenerse en la fina línea entre el insulto y el humor. Los momentos en que la variedad taiwanesa fue verdaderamente brillante fueron precisamente esos: parecían un escándalo, pero captaban el olor de la época mejor que muchos programas serios.4
Esto explica por qué muchos echan de menos la variedad taiwanesa: no añoran solo a un presentador concreto, sino un ritmo social en el que «todos veían lo mismo el fin de semana». En aquella época, los programas de variedades funcionaban como máquinas generadoras de lenguaje común en la sala de estar familiar. Al día siguiente, en la oficina, en la escuela o en la cena, siempre había alguna secuencia de la que podías tirar. Los vídeos cortos de hoy también son muy buenos generando fragmentos, pero rara vez reproducen esa experiencia de visionado simultáneo que cruzaba generaciones, regiones y círculos vitales.4
📝 Nota del curador: La verdadera era dorada no fue aquella en la que cada programa tenía mucho dinero, sino aquella en la que todos sabían que la noche anterior habían estado viendo el mismo canal.
Por qué se siente que «antes era más variedad»
Un recordatorio valioso proviene de artículos recientes que repasan la historia de la variedad taiwanesa. Uno de ellos cita a Lü Jie: «La variedad taiwanesa actual no puede llamarse realmente "programa de variedades", porque "variedad" debería significar "artes escénicas integradas" o "habilidades integradas", no los programas monotemáticos de hoy».5 Esta frase no es solo nostalgia: señala el verdadero cambio estructural de la variedad taiwanesa.
Cuando se dice que «antes era más variedad», no se quiere decir que antes fuera más gracioso, sino que en un mismo bloque horario podía haber simultáneamente canto, baile, entrevistas, imitaciones, sketches y exteriores, y el presentador además debía encajar todo aquel conjunto disperso en un flujo continuo. La palabra «variedad» implica por definición hibridación, ensamblaje y coordinación; cuando los programas se fueron dividiendo en categorías —entrevistas, concursos de conocimiento, realities, viajes—, muchos se volvieron más precisos, pero también conservaron menos ese caos suntuoso de «un poco de todo».45
Desde esta perspectiva, las críticas posteriores de que la variedad taiwanesa se empobreció, se volvió más conservadora y más monótona no son solo un problema de presupuesto: el formato mismo se estrechó. El análisis de The News Lens señala que, tras la fase de madurez, los programas de entrevistas de bajo costo se replicaron masivamente, los programas se copiaron entre sí y, pese a la intensa competencia, las ideas nuevas escaseaban. No se trata de que un programa fuera peor que otro, sino de que toda la industria empezó a preferir formatos de menor riesgo, más rápidos de producir y más fáciles de replicar indefinidamente.4
El problema nunca fue solo falta de dinero, sino atreverse a inventar formatos nuevos
A partir de la década de 2010, el «declive de la variedad taiwanesa» se convirtió casi en un consenso, pero muchos diagnósticos del problema son demasiado perezosos: se limitan a decir que, como los programas coreanos o las grandes producciones chinas tienen más presupuesto, Taiwán estaba condenado a perder. Todo eso es parcialmente cierto, pero no es toda la historia. Lo verdaderamente difícil es que, cuando las cadenas se ven obligadas a buscar una alta relación coste-beneficio, lo primero que se sacrifica suele ser la capacidad de I+D: nuevas unidades, nuevos métodos de actuación, nuevos ritmos de conducción, nuevos lenguajes de posproducción; todo eso requiere tiempo y margen de error, que son precisamente los costes más fáciles de recortar.4
Al analizar esta situación, The News Lens recoge una frase de Ruby Lin que vale la pena retener: «No toda serie necesita un presupuesto de cientos de millones; si haces una pieza pequeña, te concentras en contar bien la historia, cuidas la calidad y buscas a los actores adecuados, la gente siempre percibe cuando algo se ha hecho con esmero».4 Aunque ella hablaba de drama, la frase es igualmente válida para la variedad. Lo que la variedad taiwanesa perdió en muchos casos no fue dinero, sino la audacia de convertir recursos limitados en un formato único.
En otras palabras, el problema nunca fue «no tenemos lo que otros tienen», sino «¿seguimos creyendo que lo pequeño y lo hecho con esmero pueden generar estilo?». «Chain Bomb» perduró no porque pareciera lujoso, sino porque, con un formato muy modesto, inventó un contenido incisivo. Esa capacidad es hoy más escasa que nunca, precisamente cuando las grandes producciones abundan.4
📝 Nota del curador: Lo verdaderamente caro de un programa de variedades no suele ser el decorado, sino que alguien esté dispuesto a arriesgarse a que no haga gracia para probar un sketch que nadie ha hecho antes.
Pero la variedad taiwanesa no ha muerto: simplemente se mudó
Si solo se mira la televisión abierta o por cable tradicional, es fácil llegar a una conclusión excesivamente pesimista: la variedad taiwanesa está acabada. Sin embargo, las iniciativas recientes de los medios públicos nos recuerdan que la variedad no tiene por qué desaparecer: puede haber cambiado de plataforma, de tema y de ritmo. En 2021, al promocionar «¿Historia inútil de Taiwán? Lü Jie responde_» (懂了也沒用的台灣史?呂捷表示_), PTV lo definió directamente como «programa de variedades en internet» y lo distribuyó en la plataforma «PTV+»; es decir, el conocimiento histórico podía convertirse en variedad de internet de seis minutos por episodio, en lugar de quedarse solo en libros de texto o documentales.3
En el comunicado de prensa de PTV, Lü Jie lo dijo sin rodeos: «La feroz rivalidad entre partidos en Taiwán se debe a que la gente no entiende la historia de Taiwán; al no comprender el pasado, no puede entender el presente; al no entender, no puede perdonar; y sin perdón, ¿cómo va a haber reconciliación?».3 Esta frase se parece mucho a una de las nuevas misiones de la variedad taiwanesa tras su transformación: no tiene por qué servir solo a las estrellas, sino también a la comprensión; no tiene por qué limitarse a dos horas del sábado por la noche, sino que puede condensarse en unos minutos en el móvil.
Esta transición multiplataforma no es casual. La plataforma de encuestas de la industria de comunicaciones del NCC (國家通訊傳播委員會) sitúa hoy «comportamiento y percepción de la televisión», «comportamiento de visionado de streaming en línea» y «fuentes de recepción en el hogar y uso de dispositivos de visionado» dentro de un mismo marco de observación. Esta clasificación oficial refleja una realidad: los espectadores ya no viven solo frente a un televisor, y los programas de variedades ya no pueden definirse por un único canal de emisión.6
Desde los premios Golden Bell, la variedad siempre fue parte del sistema
A menudo se dice que la variedad no es lo suficientemente «elevada», pero en Taiwán nunca fue un género marginal. Según los materiales en inglés de la Oficina de Desarrollo de la Industria Audiovisual y Musical del Ministerio de Cultura, los premios Golden Bell (金鐘獎) se fundaron en 1965, originalmente centrados en la radio; a partir de 1970 empezaron a incluir producciones televisivas. Es decir, Taiwán incorporó muy pronto los contenidos de audio y vídeo que influían en la vida cotidiana de las masas dentro de un sistema formal de evaluación cultural.2
Esto merece destacarse porque nos recuerda que la variedad no es un resto cultural fuera de la historia oficial: es parte de la historia canónica de la televisión taiwanesa. Ha creado estrellas, ha consolado, ha ridiculizado, ha ayudado a los espectadores a practicar cómo hablar en situaciones incómodas y ha dejado para la isla sus expresiones orales más desinhibidas. Reducirla a una mera batalla de audiencia es subestimar el lugar que ocupa en la memoria colectiva de Taiwán.24
Entonces, ¿sigue haciendo falta la variedad taiwanesa hoy?
La respuesta probablemente no es «necesitamos que vuelva la variedad taiwanesa de antes, sin cambios», sino que alguien necesita responder de nuevo: en una época en la que ya no todos ven lo mismo al mismo tiempo, ¿cómo puede la variedad seguir generando un sentimiento compartido? ¿Puede volver a hacer que un tema frío suene humano? ¿Puede, con presupuesto limitado, audiencias segmentadas y algoritmos dominantes, conservar esa ambición de «artes escénicas integradas» que reúne sentidos, personas y emociones distintas en un mismo lugar?
Si lo que «Stars Gathering» hizo en 1962 fue llevar el cabaré a la sala de estar, lo que la variedad taiwanesa necesita hacer hoy quizás es volver a reunir en una misma mesa al Taiwán disperso en múltiples plataformas. No tiene por qué parecerse a «Kangxi Coming» ni volver a la escala de «Super Sunday»; pero mientras siga siendo capaz de hacer que alguien diga «¿viste lo de ayer?», la variedad taiwanesa no habrá terminado.136
Lectura complementaria
- 林宥嘉 — Campeón de la primera edición de «Super Star Avenue» (超級星光大道) en 2007, uno de los casos más representativos del mecanismo de creación de estrellas mediante concursos televisivos en Taiwán
Referencias
- TTV News: «TTV 60: Esplendor renovado» — La fábrica de estrellas «Stars Gathering» abre el capítulo de la variedad musical en Taiwán — Retrospectiva oficial de TTV sobre el origen de la variedad temprana y sus programas representativos↩
- Bureau Of Audiovisual And Music Industry Development: Golden Bell Awards — Página en inglés del Ministerio de Cultura, con la fundación de los premios Golden Bell y el año de inclusión de la televisión↩
- Public Television Service: PTV lanza en multiplataforma el programa de historia «¿Historia inútil de Taiwán? Lü Jie responde_» y «Misión inconclusa» — Comunicado de prensa de PTV, con el caso de variedad en internet y distribución OTT↩
- The News Lens: ¿Obertura o réquiem? Cómo la variedad taiwanesa pasó de la gloria al fondo del pozo — Retrospectiva de la era dorada tras la liberalización del cable y las dificultades industriales posteriores↩
- Vocus: Abriendo la historia de la variedad taiwanesa (I): programas de variedades tipo cabaré en las décadas de 1960-1980 — Complemento sobre los formatos tempranos de variedad, la espectacularización tipo cabaré y la evolución del rol del presentador↩
- Comisión Nacional de Comunicaciones: Plataforma de información de encuestas de la industria de comunicaciones — Plataforma oficial del NCC, que muestra la observación conjunta de televisión y streaming↩