Panorama en 30 segundos: Los disturbios del arroz en Japón de 1918 impulsaron al gobierno colonial a promover la mejora del arroz en Taiwán. Tras más de una década de esfuerzos de los agrónomos Iso Eikichi y Suenaga Jin, se logró desarrollar el “arroz Ponlai”, adaptado al clima y al territorio de Taiwán; en particular, la variedad “Taichung 65”, de alto rendimiento, buena calidad y resistencia a enfermedades. Esto no sólo respondió a la demanda alimentaria de Japón, sino que transformó por completo el modelo de producción agrícola y la cultura alimentaria de Taiwán, convirtiéndose en una base fundamental del desarrollo taiwanés durante el último siglo. Hasta hoy, las variedades de arroz predominantes en la mesa taiwanesa llevan casi todas la herencia genética del “Taichung 65”, testimonio del profundo impacto de este grano en la sociedad de Taiwán.
En agosto de 1918, en la prefectura japonesa de Toyama estallaron los “disturbios del arroz”, que conmocionaron a todo el país1. En ese momento, mujeres de aldeas pesqueras salieron a la calle a presentar peticiones porque el precio del arroz se había disparado y ya no tenían arroz para cocinar. La protesta se extendió rápidamente por todo Japón y terminó provocando la renuncia en pleno del gabinete. Este movimiento social no sólo puso de relieve la grave crisis alimentaria interna de Japón, sino que también llevó al gobierno japonés a dirigir la mirada hacia su colonia, Taiwán, con la expectativa de resolver el problema alimentario del imperio mediante el aumento de la producción arrocera taiwanesa1. Sin embargo, el “arroz nativo” cultivado de forma generalizada en Taiwán en aquel entonces, de tipo indica, tenía una textura suelta y menor dulzor, muy distinta del “arroz japónica”, de grano redondo, al que estaban acostumbrados los japoneses. Esto hacía difícil que el arroz taiwanés satisficiera directamente la demanda del mercado japonés2.
📝 Nota curatorial: Un movimiento social lejano pudo llegar a transformar el arroz servido en las mesas de Taiwán. Las conexiones históricas suelen ser inesperadas. También nos recuerda que, detrás de un problema alimentario que parece simple, suelen actuar estructuras políticas y sociales complejas.
Para resolver este dilema, en 1912 llegó a Taiwán el joven agrónomo Iso Eikichi, recién graduado de la Facultad de Agricultura de la Universidad Imperial de Tōhoku, con la importante misión de mejorar el arroz2. Antes de ello, la Oficina del Gobernador General de Taiwán ya había introducido 145 variedades japonesas de arroz de las “tierras interiores” para ensayos de cultivo, pero los intentos fracasaron repetidamente porque esas variedades no se adaptaban al ambiente climático de Taiwán2. Iso Eikichi aplicó su formación académica para clasificar de manera sistemática las variedades de arroz taiwanesas y estableció que la “introducción de variedades de las tierras interiores” debía ser la dirección de desarrollo para mejorar el arroz de Taiwán2.
Del “cultivar nativo” a las “variedades de las tierras interiores”: un largo camino de fitomejoramiento
La llegada de Iso Eikichi infundió nuevas esperanzas a la mejora del arroz en Taiwán. Descubrió que las variedades japonesas tenían en Taiwán una baja tasa de formación de espigas, principalmente porque el ambiente taiwanés, cálido y húmedo, acortaba el período de floración y reducía la tasa de polinización3. Al comienzo, sus experimentos en Taipéi también sufrieron repetidos reveses, pero no se dio por vencido. En 1914, basándose en la genética mendeliana, Iso Eikichi propuso el método de “separación de líneas puras” para seleccionar linajes superiores de arroz taiwanés3. Al mismo tiempo, dirigió su atención a otra figura clave: Suenaga Jin.
Suenaga Jin, hijo de una familia campesina de la prefectura japonesa de Fukuoka, había llegado ya en 1910 a la Granja de Chiayi, en Taiwán, para trabajar en la mejora del arroz4. Llegó a Taiwán antes que Iso Eikichi y, por su diligencia y profesionalismo en el campo, obtuvo el aprecio de este. En 1914, Suenaga Jin fue trasladado a la granja experimental de la prefectura de Taichung, donde se encargó de la hibridación de semillas de arroz y de la práctica del cultivo de arroz japonés. Cada madrugada se adentraba en los campos para observar el crecimiento de los plantines; incluso cuando encontraba obstáculos, discutía las soluciones con Iso Eikichi. Ambos colaboraban como “compañeros de primera línea”, sentando una base sólida para la mejora del cultivo arrocero en Taiwán4.
📝 Nota curatorial: Los avances de la investigación científica no dependen sólo de la inteligencia del laboratorio; también requieren sudor y perseverancia en los surcos. La colaboración entre Iso Eikichi y Suenaga Jin es precisamente un modelo de integración entre teoría y práctica.
En 1921, Hirasawa Kameichirō, director de agricultura del Departamento de Taipéi, descubrió en Zhuzihu, en Yangmingshan, plantas de arroz japonesas de la variedad “Nakamura” que crecían bien3. El ambiente fresco y húmedo de Zhuzihu, con suelos fértiles y un clima semejante al de Kyūshū, en Japón, ofrecía condiciones excelentes para el crecimiento del arroz japonés. Este hallazgo se convirtió en un punto de inflexión decisivo para la mejora del arroz3. Suenaga Jin propuso después el innovador “método de trasplante de plántulas jóvenes”, que modificaba el ciclo de crecimiento de la planta al acortar el período de almácigo. Con ello resolvió con éxito el problema de la floración temprana del arroz japonés causada por el clima, permitiendo que la variedad “Nakamura” pasara de las mesetas montañosas a las llanuras2. Desde entonces, la difusión de la variedad Nakamura se amplió gradualmente en Taiwán y sentó las bases del posterior arroz Ponlai.
El nacimiento del arroz Ponlai y el milagro del “Taichung 65”
El año 1926 tuvo un significado extraordinario para Iso Eikichi y Suenaga Jin. En la “Asociación Arrocera del Gran Japón”, reunida en el Hotel Ferroviario de Taipéi, el entonces gobernador general de Taiwán, Izawa Takio, bautizó oficialmente la variedad “Nakamura” mejorada con éxito como “arroz Ponlai”2. El nombre no sólo simbolizaba un nuevo hito para la agricultura taiwanesa, sino que también depositaba expectativas en la abundancia productiva de Taiwán como “isla inmortal de Penglai”. Sin embargo, tras el bautismo llegaron desafíos sucesivos. En julio de ese mismo año, el arroz Ponlai sufrió el ataque de la piricularia del arroz, con cosechas desastrosas, lo que sometió el trabajo de promoción a una enorme presión3.
En 1927, la “depresión Shōwa” barrió el mundo, el precio del arroz se desplomó y la voluntad de los agricultores de cultivar arroz Ponlai cayó abruptamente2. En ese momento, el comerciante arrocero Lee Peng-yi, de Huatan, en Changhua, dio un paso al frente y prometió comprar toda la producción de arroz Ponlai sembrada por los agricultores, fuera buena o mala la cosecha. Aunque al comienzo, debido a desastres como la piricularia, sequías y tifones, el molino de arroz de Lee Peng-yi permaneció casi tres años sin operar y estuvo al borde de la quiebra, él mantuvo su promesa y siguió apoyando a los agricultores3.
📝 Nota curatorial: Bajo la doble prueba de la ciencia y la economía, la confianza y la perseverancia de un comerciante de arroz se convirtieron en una fuerza clave para impulsar la reforma agrícola. La visión y el sentido de responsabilidad de Lee Peng-yi allanaron el camino para la popularización del arroz Ponlai.
Gracias al esfuerzo incansable de Iso Eikichi y Suenaga Jin, en 1929 lograron desarrollar la variedad revolucionaria “Taichung 65” mediante el cruce de la variedad resistente a insectos “Kameji” con la variedad de alto rendimiento “Shinriki”4. Esta nueva variedad poseía características sobresalientes: alto rendimiento, buena calidad, resistencia a la piricularia, gran adaptabilidad y baja sensibilidad a la duración de la luz solar, por lo que era apta tanto para la primera como para la segunda cosecha anual en Taiwán4. Ese mismo año, con condiciones climáticas favorables, Lee Peng-yi amplió el área de compra a 1.500 jia, lo que permitió grandes cosechas de arroz Ponlai en Dajia, Yuanlin, Beidou y otros lugares, con una producción que triplicó la del arroz nativo3. Este éxito no sólo permitió a Lee Peng-yi recuperar las pérdidas anteriores; más importante aún, ganó por completo la confianza de los agricultores. Al año siguiente, el 75 % de los arrozales de Taiwán pasaron a cultivar arroz Ponlai, y el cultivo arrocero taiwanés quedó transformado desde entonces3. Para 1936, el “Taichung 65”, con resistencia a enfermedades y adaptabilidad más estables, había reemplazado en gran escala a la variedad “Nakamura” y se había convertido en la variedad principal del arroz Ponlai de Taiwán, abriendo un nuevo capítulo para el cultivo arrocero taiwanés5.
El profundo impacto del arroz Ponlai y las disputas inconclusas
El éxito del arroz Ponlai no sólo resolvió la demanda alimentaria de Japón, sino que también transformó profundamente el paisaje agrícola de Taiwán. Elevó la producción de arroz, mejoró los medios de vida campesinos e impulsó la modernización de las tecnologías agrícolas taiwanesas. El espíritu fitomejorador de Iso Eikichi y Suenaga Jin, junto con la visión comercial de Lee Peng-yi, escribieron una página brillante en la historia agrícola de Taiwán. Iso Eikichi permaneció en Taiwán para enseñar incluso después de la guerra y siguió dedicándose a la agricultura taiwanesa hasta que regresó a Japón en 1957; fue conocido como el “padre del arroz Ponlai” y el “benefactor de la agricultura de Taiwán”3.
Sin embargo, la difusión del arroz Ponlai también estuvo acompañada de controversias. El gobierno colonial promovió el aumento de la producción arrocera principalmente para satisfacer la demanda de las tierras interiores japonesas, no por una consideración plena de los intereses locales de Taiwán. Esto hizo que el desarrollo agrícola taiwanés quedara, en cierta medida, subordinado a la política colonial, y también generó debates sobre problemas de estructura económica como la “competencia entre arroz y azúcar”6. Bajo la política colonial de “Japón industrial, Taiwán agrícola”, la producción agrícola taiwanesa fue planificada de manera intensiva; las superficies cultivadas y los volúmenes de producción de arroz y caña de azúcar fueron estrictamente controlados, y la capacidad de elección de los agricultores quedó limitada. Aunque el arroz Ponlai trajo beneficios económicos, también reforzó el papel de Taiwán como “granero” de Japón, haciendo que la estructura económica taiwanesa presentara una dualidad de “coexistencia entre japónica e indica”: el arroz nativo era consumido principalmente por los taiwaneses, mientras que el arroz Ponlai se exportaba en grandes cantidades a Japón7. Esta estructura dual reflejaba la complejidad y las contradicciones del desarrollo agrícola de Taiwán bajo el dominio colonial.
Investigaciones recientes han descubierto además que en los genes del “Taichung 65” pudo haberse mezclado material genético de arroces de secano de las montañas de Taiwán. Esto sugiere que, en el proceso de fitomejoramiento, además del esfuerzo humano, la introgresión genética natural también desempeñó un papel inesperado, añadiendo más capas de interpretación a esta historia48. Este hallazgo desafía la visión tradicional que atribuye el fitomejoramiento por completo a la operación precisa de los científicos y revela un milagro entretejido por factores naturales y humanos.
La historia del arroz Ponlai es una epopeya sobre ciencia, perseverancia, comercio y cambio social. No es sólo la historia de un grano de arroz, sino también una síntesis de cómo Taiwán, durante el último siglo y en medio de contextos históricos complejos, buscó sobrevivir y desarrollarse. Hasta hoy, las variedades principales de arroz en la mesa taiwanesa, como el Taikeng 9 y el Koshihikari, llevan casi todas la herencia genética del “Taichung 65”. Este grano no sólo es una base de la seguridad alimentaria de Taiwán, sino también un legado importante de la modernización agrícola taiwanesa5. Cuando saboreamos un arroz Ponlai fragante y elástico, también deberíamos volver la mirada a esta historia en la que cada grano costó esfuerzo, y a los pioneros que dedicaron su vida a ella. Sus historias hace tiempo que se integraron a la tierra y la cultura de Taiwán.
References
- Cada grano cuesta esfuerzo: los impulsores de campo que llevaron el arroz Ponlai a la mesa: Iso Eikichi y Suenaga Jin — Artículo especial de PanSci 泛科學, 2023↩
- Iso Eikichi y Suenaga Jin, por los senderos entre espigas ondulantes: la historia del arroz Ponlai de Taiwán — Chang Wen-liang, NTU Alumni Bimonthly, núm. 129↩
- El tímido fitomejorador: Suenaga Jin, madre del arroz Ponlai — Hsieh Chao-shu, PDF de la Casa Iso Eikichi↩
- Frente a las “variedades de las tierras interiores”: — Publicación académica del Museo Nacional del Palacio↩
- Memoria del arroz Ponlai | El arroz japonés mejorado en Taiwán — Reportaje de “Nuestra isla”, Servicio Público de Televisión, 2017-01-02↩
- Impacto y contribuciones del centenario del nombramiento del arroz Ponlai — Artículo especial de Agriharvest↩
- Encontrar otra historia en los números: notas de la conferencia “El arroz Ponlai llega a Taiwán: cultivo arrocero y economía en el Taiwán bajo dominio japonés” — Registro de conferencia del Centro Editorial de la NTU, 2015-08-12↩
- Arroz Ponlai Taichung 65 en chino — Página introductoria de Taiun Sake LLC, Japón↩