Lee Teng-hui
Resumen en 30 segundos: un doctor en Economía Agrícola nacido durante la ocupación japonesa que creció hablando japonés acabó convertido en el primer líder democrático del mundo chino. En 12 años trasladó pacíficamente a Taiwán del autoritarismo a la democracia, pero a costa de desencadenar la crisis de los misiles del Estrecho y de ser tachado de "padrino del oro y la mafia".
De Iwasato Masao a Lee Teng-hui
La tarde del 9 de junio de 1995, en la Olin Lecture de la Universidad de Cornell, un hombre de 72 años pronunció una conferencia en inglés titulada "Always in My Heart What the People Want". El auditorio estaba lleno de figuras del mundo académico y político estadounidense; CNN lo retransmitía en directo y todo el mundo miraba.
Pocos sabían que su lengua materna era, en realidad, el japonés. El nombre con el que nació era Iwasato Masao (岩里政男), 1923, hijo de un campesino de la Taiwán bajo dominio japonés. Creció hablando japonés, recibió educación japonesa y obtuvo incluso una beca para la Universidad Imperial de Kioto, algo casi imposible para un taiwanés en aquella época.
💡 ¿Lo sabías?
Lee Teng-hui fue uno de los poquísimos estudiantes taiwaneses oriundos en obtener una beca de una universidad imperial japonesa. Eligió Economía Agrícola al ver la injusticia social entre el trabajo de los campesinos y lo que recogían a cambio.
La guerra cambió todo. En 1945, con la derrota japonesa, Taiwán "fue restituida" y Iwasato Masao se vio obligado a abandonar Kioto y volver a una Taiwán que hablaba chino. Desde entonces fue Lee Teng-hui.
Esa fractura de identidad lo acompañaría toda la vida.
Las ambiciones políticas de un académico
Cuando en 1968 Lee Teng-hui regresó con un doctorado en Economía Agrícola por Cornell, nadie imaginaba que aquel académico iba a cambiar la historia de Taiwán. Volvió plácidamente a la Comisión Sino-Estadounidense de Reconstrucción Rural (JCRR), estudió políticas agrícolas, publicó artículos y fue un tecnócrata estándar.
El punto de inflexión fue 1972.
Ese año, Chiang Ching-kuo asumió la presidencia del Yuan Ejecutivo y se fijó en aquel experto agrícola de 49 años. Lee Teng-hui fue invitado al Consejo de Ministros como consejero político, el más joven del gabinete. Desde entonces se acabó su carrera académica y emprendió un camino político del que no habría retorno.
No fue casualidad. Chiang Ching-kuo impulsaba una "política de taiwanización" y necesitaba élites taiwanesas con formación y capacidad para equilibrar una estructura de poder dominada por waishengren. El doctorado por Cornell, el inglés fluido y la especialidad agrícola de Lee encajaban a la perfección.
📝 Nota de la curadora
Aquella elección reescribió la historia de Taiwán. Si Chiang Ching-kuo no hubiera promovido a Lee Teng-hui, el proceso de democratización podría haber sido completamente distinto.
En la década siguiente, Lee fue ascendiendo: alcalde de Taipéi (1978-1981), gobernador de la provincia de Taiwán (1981-1984), vicepresidente (1984-1988). Cada cargo fue una experiencia política y un campo de batalla por el poder.
El 13 de enero de 1988 falleció Chiang Ching-kuo. Según la Constitución, el vicepresidente Lee Teng-hui asumió la presidencia.
En aquel momento, muchos pensaron que sería solo un títere de transición. Al fin y al cabo, era oriundo de Taiwán: ¿hasta dónde podía llegar dentro de un Kuomintang dominado por waishengren?
Todos se equivocaron.
Vencedor en el juego del poder
Tras suceder a Chiang en la presidencia, Lee Teng-hui se enfrentó de inmediato a un desafío de poder dentro del KMT. Veteranos del partido encabezados por Soong Mei-ling, Lien Chan (padre de Lien Sheng-wen), generales y políticos diversos no creían que aquel "muchacho taiwanés" pudiera mandar.
Así estalló la famosa lucha entre la "facción principal" y la "facción no principal".
Lee Teng-hui mostró una habilidad política extraordinaria. Por un lado, calmaba a los veteranos; por otro, atraía a las facciones locales y a los grandes capitales. Por un lado, impulsaba reformas democráticas; por otro, consolidaba su poder personal. En 1991, Soong Mei-ling se marchó discretamente de la isla, instaló su residencia en Long Island (Nueva York) y nunca regresó.
El precio de aquella lucha fue el desbordamiento de la "política del oro y la mafia".
Para enfrentarse a la facción no principal, Lee Teng-hui propuso a numerosos candidatos vinculados a grandes capitales e incluso al hampa. No tenían convicciones políticas: solo perseguían intereses privados por los cauces tradicionales del clientelismo. La "política del oro y la mafia" se desarrolló rápidamente en los noventa, y Lee Teng-hui fue criticado como "padrino del oro y la mafia".
Pero esa es la realidad política: para impulsar la democracia hay que controlar el poder, y para controlarlo hay que pactar con la realidad.
⚠️ Punto controvertido
Sigue habiendo opiniones encontradas sobre si Lee Teng-hui fue "el señor de la democracia" o "el padrino del oro y la mafia". Los partidarios sostienen que tomó decisiones necesarias en su momento; los críticos creen que abrió la puerta a la oligarquización política de Taiwán.
La revolución silenciosa: seis enmiendas constitucionales
La verdadera contribución histórica de Lee Teng-hui fue completar la transición democrática mediante seis enmiendas constitucionales.
El 15 de julio de 1987 se levantó la ley marcial, vigente durante 38 años y 56 días. Cayeron las prohibiciones de partidos y de prensa, y la sociedad taiwanesa volvió a respirar libertad.
Pero el verdadero reto era la reforma institucional.
El mayor problema era el "Parlamento Eterno": diputados centrales elegidos en 1947 en China continental que llevaban más de 40 años en sus puestos "representando" circunscripciones inexistentes. El mayor obstáculo de la democratización.
En 1991, Lee Teng-hui impulsó la primera enmienda constitucional para que esos veteranos se "jubilaran con honores". La primera generación de diputados centrales se retiró por completo y el "Parlamento Eterno" pasó a la historia.
A continuación, una serie de reconstrucciones institucionales:
- 1992: segunda enmienda; elección directa de gobernadores y alcaldes provinciales y municipales.
- 1994: tercera enmienda; elección directa del presidente.
- 1997: cuarta enmienda; "congelación" del Gobierno provincial, ajuste del reparto de competencias entre el centro y los gobiernos locales y reducción del mandato presidencial de seis a cuatro años.1
- 1999-2000: quinta y sexta enmiendas; abolición de la Asamblea Nacional (la quinta enmienda llegó a prolongar el mandato de los diputados nacionales y fue declarada inconstitucional por la Interpretación n.º 499 del Yuan Judicial).
Cada enmienda fue producto de un pulso político. Lee Teng-hui tuvo que equilibrar al KMT por dentro, al PDP por fuera y la presión de la sociedad.
📊 Fuente
Según el Tribunal Constitucional, durante el mandato de Lee Teng-hui la Constitución taiwanesa se reformó 6 veces, una media de cada 2 años: una densidad enorme de ingeniería constitucional para una transición.
El 23 de marzo de 1996, Taiwán celebró sus primeras elecciones presidenciales por sufragio directo. Lee Teng-hui ganó con un 54 % de los votos, convirtiéndose en el primer presidente del mundo chino elegido directamente.
El telón de fondo de aquella elección fue la crisis de los misiles del Estrecho de Taiwán de 1995-1996.
El efecto mariposa de la conferencia de Cornell
Volvamos a la conferencia de Cornell de 1995.
En su intervención, Lee Teng-hui planteó por primera vez el concepto de "República de China en Taiwán", lo que cruzó la línea roja de Pekín. China lanzó una serie de ejercicios militares, de julio de 1995 a marzo de 1996, con disparos de misiles a aguas próximas a Taiwán para influir en las elecciones presidenciales.
El pico fue la segunda ronda de maniobras del 8 al 15 de marzo de 1996. China realizó "ejercicios conjuntos de preparación al combate" en aguas cercanas a Taiwán simulando un ataque a la isla. Estados Unidos envió de inmediato dos grupos de combate de portaaviones a través del Estrecho, y la guerra estuvo a punto de estallar antes de calmarse.
Paradójicamente, la crisis de los misiles consolidó la democracia taiwanesa. Frente a la amenaza externa, los taiwaneses se unieron y la popularidad de Lee Teng-hui llegó a su cima. El 23 de marzo derrotó por amplia diferencia a sus rivales: 5,84 millones de votos, una victoria histórica.
Una conferencia que desencadenó una crisis de misiles terminó por consolidar inesperadamente la democracia. Esa es la complejidad de la relación a través del estrecho: conflicto y reconciliación, amenaza y oportunidad, suelen estar a un paso.
📝 Nota de la curadora
Muchos académicos consideran la conferencia de Cornell de 1995 una línea divisoria en las relaciones a través del estrecho. Desde entonces se pasó del "una sola China, distintas interpretaciones" a una disputa de soberanía mucho más compleja.
Las "dos relaciones" y el legado político
En julio de 1999, en una entrevista para Deutsche Welle, Lee Teng-hui definió las relaciones a través del estrecho como "una relación especial entre dos Estados": la célebre "tesis de los dos Estados".
Aquella declaración volvió a desatar tormenta. Pekín lo tildó de "independentista taiwanés" y la relación se deterioró rápidamente. Hubo voces en su propio partido que lo acusaron de "demasiado radical".
Pero, desde su perspectiva, era una descripción honesta de la realidad. Las dos orillas estaban gobernadas por dos administraciones distintas, no subordinadas entre sí: ¿cómo no iba a ser una "relación entre Estados"?
En las elecciones presidenciales de marzo de 2000, Lee Teng-hui apoyó a Lien Chan, pero el KMT perdió frente a Chen Shui-bian. Tras 12 años en el poder, su mandato terminaba.
El 20 de mayo, Lee Teng-hui celebró el acto de cesión en el Palacio Presidencial y entregó formalmente el sello a Chen Shui-bian. Así, Taiwán completaba la primera alternancia democrática del poder en el mundo chino.
Una valoración histórica contradictoria
Tras su muerte, los juicios sobre Lee Teng-hui se han polarizado:
Para sus partidarios: el "Señor Democracia", el padre de la democracia taiwanesa, el promotor de la "revolución silenciosa". El secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo lo llamó "el arquitecto de la transformación de Taiwán en faro democrático"; la Casa Blanca lo elogió por "respetar el límite de mandatos al dejar el cargo, modelo de gobernanza democrática mundial".
Para sus críticos: padrino del oro y la mafia, independentista, instigador de la división del Kuomintang. Hung Hsiu-chu lo criticó por "haber pasado de la democracia al oro y la mafia"; los medios oficiales chinos lo llamaron "criminal de la nación".
La valoración más equilibrada quizá sea la de Tsai Ing-wen: "Sin Lee Teng-hui, no existiría la democracia taiwanesa de hoy."
Esa frase apunta al núcleo del problema histórico: justicia transicional frente a realidad política, idealismo frente a pragmatismo. Lee Teng-hui eligió lo segundo: el precio fue cargar con todas las polémicas; el resultado, el sistema democrático de Taiwán.
✦ "Nací japonés, pero no era de verdad japonés; tras la guerra me hice chino, pero tampoco era de verdad chino. Esa es la tristeza de los taiwaneses, debatiéndose en sus identidades."
— El diputado Lim Tshong-tsoh, sobre Lee Teng-hui.
El precio y el sentido de la democracia
La vida de Lee Teng-hui es un microcosmos de la historia moderna de Taiwán: del colonialismo a la "restitución", de la ley marcial a la libertad, del autoritarismo a la democracia. Fue testigo y, sobre todo, creador de su tiempo.
Su logro es innegable: completó la transición de un régimen autoritario a una democracia sin un solo golpe sangriento y construyó la primera democracia estable del mundo chino.
Sus polémicas también son reales: pactó con la oligarquía para consolidar el poder, agravó las relaciones con China para enfrentar a Pekín, dividió al Kuomintang para impulsar la taiwanización.
Pero la historia nunca es blanca o negra. La democratización es una ingeniería política compleja que requiere equilibrar ideales y realidad. Lee Teng-hui hizo sus elecciones, asumió sus responsabilidades y soportó sus críticas.
El 30 de julio de 2020, Lee Teng-hui murió en Taipéi a los 97 años. En su funeral, Tsai Ing-wen dijo: "El presidente Lee dedicó su vida a poner los cimientos de la democracia taiwanesa."
En la sala se sentaban políticos de todos los partidos y muchos ciudadanos de a pie. En aquel momento, al margen de las posiciones políticas, todos despedían a una época: una época que pasó del autoritarismo a la democracia, una época llena de contradicciones y, a la vez, llena de esperanza.
Lee Teng-hui se fue, pero el sistema democrático que dejó sigue ahí. Las elecciones presidenciales cada cuatro años, cada alternancia, el derecho de cada cual a hablar libremente: todo lo que hoy parece evidente, lo conquistó aquella generación con su vida.
Quizá ese sea su mayor legado político: imperfecto, pero real; controvertido, pero duradero; lleno de defectos humanos, pero portador de la esperanza democrática.
Referencias
- Muere Lee Teng-hui: el "Señor Democracia" que lideró la "revolución silenciosa" y el "projaponés que humilló al Estado"
- Visita de Lee Teng-hui a Cornell en 1995 – Wikipedia
- Lee Teng-hui, Taiwan's 'father of democracy', dies aged 97 – The Guardian
- Japanese Childhood and Agricultural Economics – OFTaiwan
- Revolución silenciosa – Wikipedia
- Política del oro y la mafia en Taiwán – Wikipedia
- Comisión Central de Elecciones – Resumen histórico de las elecciones presidenciales — la cuarta enmienda constitucional de 1997 redujo el mandato presidencial de 6 a 4 años, aplicable a partir del 9.º presidente. Agradecimiento a @kidmoon0087 por la corrección (Issue #331).↩