Historia natural de la isla de Taiwán: el diálogo de la vida entre la isla y el mundo
Resumen en 30 segundos: los puentes terrestres glaciales permitieron que las especies continentales bajaran hacia el sur y quedaran encerradas en las altas montañas de Taiwán, donde evolucionaron hasta convertirse en endemismos.
En la isla de Lanyu, los gorgojos del género Pachyrhynchus le dijeron a Kano Tadao que esta islita situada a 80 km de Taiwán pertenece, en el fondo, al mundo filipino.
Por ese mismo Estrecho de Bashi, hace 5.000 años los antepasados de los pueblos austronesios partieron de Taiwán y se expandieron por el Pacífico, siguiendo el ADN del árbol del papel.
Tejido vertical: puentes terrestres e "islas alpinas"
La historia natural de Taiwán comienza con la respiración de las eras geológicas. La profundidad media del Estrecho de Taiwán es de apenas 60 metros: durante las distintas glaciaciones del Pleistoceno, el nivel del mar cayó más de 120 metros, conectando Taiwán con el continente eurasiático y formando el "puente terrestre de Taiwán".
Reliquias de la era glacial: organismos relictos
El puente terrestre se convirtió en una autopista para la migración de especies. Cuando el clima se enfrió en el norte, las especies de zona templada bajaron por el puente hacia el sur. Con la llegada de los periodos interglaciales y el aumento de las temperaturas, esas especies se desplazaron a altitudes mayores, y las altas montañas de Taiwán se convirtieron en "refugios genéticos".
- Salmón formosano (Oncorhynchus masou formosanus): el organismo glacial relicto más famoso. Como límite meridional de la familia del salmón, quedó "atrapado" en los gélidos arroyos del curso alto del río Tachia tras el calentamiento de las temperaturas y evolucionó como salmón bloqueado en agua dulce.
- Salamandra de Taiwán (Hynobius formosanus): pertenece al género Hynobius (anteriormente Sonan); este grupo de anfibios urodelos se distribuye sobre todo en la fría Siberia y en Japón. La salamandra de Taiwán es un raro fósil viviente que la era glacial dejó en las altas montañas de la isla.
Estas "islas alpinas" no solo conservaron genes antiguos, sino que el aislamiento geográfico prolongado aceleró además la aparición de nuevas especies, lo que explica la altísima proporción de endemismos de Taiwán.
Centro de fusión ecológica: el extremo norte de la línea de Wallace
Taiwán no solo conecta con el norte: se sitúa además en la encrucijada de las regiones biogeográficas de Asia oriental. Las coordenadas de esta encrucijada las marca una línea invisible que se prolonga miles de kilómetros desde el ecuador hacia el norte: la línea de Wallace.
En 1880, el padre de la biogeografía, Alfred Russel Wallace, miró hacia Taiwán en su obra Island Life y la describió como "una hermosa tierra desconocida" (terra incognita). Predijo que más de la mitad de las aves endémicas de Taiwán serían filogenéticamente próximas a los sistemas himalayo y malayo, y no al continente chino vecino. Aquella inferencia, que entonces apenas tenía base empírica, ha sido confirmada poco a poco a lo largo de 140 años de estudios filogenéticos moleculares.
Con todo, la línea de Wallace se detenía al sur de Taiwán. Setenta años después, el naturalista japonés Kano Tadao recolectó en la jungla de Lanyu gorgojos del sistema filipino, lo que permitió prolongar la línea más hacia el norte: pasa por el espacio marítimo entre la isla principal de Taiwán y Lanyu, formando lo que después se conocería como "línea de Kano".
Lanyu y Lyudao se convirtieron así en una zona de amortiguamiento donde se encuentran el sistema filipino y el sistema asiático oriental, y no en una línea de "esto o lo otro". La historia completa de esta línea, las exploraciones de campo de Kano Tadao y el significado biogeográfico de la "hipótesis Out of Taiwan" pueden leerse en la lectura ampliada [El alma tropical de Lanyu: la línea de Wallace y los enigmas isleños de Kano Tadao].
Dispersión de la vida: el diálogo entre antropología y biología
El descubrimiento más estremecedor de la historia natural insular de Taiwán es su confirmación como punto de partida de la dispersión de los pueblos austronesios (Austronesian-speaking peoples). Esta tesis no se sostiene en una sola disciplina, sino que ha podido establecerse gracias al cruce minucioso entre antropología y biología.
El "centrismo" de la antropología y la lingüística
Lingüistas como Robert Blust y arqueólogos como Peter Bellwood propusieron la hipótesis Out of Taiwan.
- Pruebas lingüísticas: la familia austronesia tiene diez ramas principales, de las cuales nueve solo existen en Taiwán (las antiguas lenguas de los pueblos indígenas de Taiwán, conocidas como austronesias formosanas). La décima rama, la malayo-polinesia, abarca toda el área que va de Madagascar a la isla de Pascua. Según el principio del "centro de máxima diversidad lingüística", Taiwán es, con toda probabilidad, la cuna de la familia austronesia.
- Pruebas arqueológicas: la cultura Tapenkeng (大坌坑), de hace unos 5.000 años, muestra cerámica roja con marcas de cuerda, agricultura (mijo, arroz) y una técnica avanzada de navegación marina; se la considera el punto de partida desde el que los antepasados de los pueblos austronesios iniciaron su dispersión por el océano.
Pruebas múltiples desde la genética
Para verificar la hipótesis antropológica, los científicos comenzaron a rastrear el ADN de las especies comensales (Commensal species) que viajan junto al ser humano.
- Árbol del papel (Broussonetia papyrifera): estudio clave del equipo del investigador Chung Kuo-fang, de Academia Sinica. El árbol del papel es la materia prima del tapa (tela de corteza) y solo puede dispersarse llevado por humanos. Los datos genéticos confirman que todos los árboles del papel de las islas del Pacífico proceden de las poblaciones del sur de Taiwán.
- Cerdo (Sus scrofa): el análisis del ADN mitocondrial del cerdo doméstico asiático ha revelado que las poblaciones porcinas de Oceanía pueden rastrearse hasta los jabalíes y los linajes de cerdos domésticos autóctonos de Taiwán, lo que evidencia la ruta vital que el cerdo siguió junto a los pioneros austronesios.
- Rata polinesia (Rattus exulans): una rata que no nada bien y que necesita los barcos humanos para desplazarse. Su mapa de distribución genética dibuja una ruta de expansión "Taiwán – Filipinas – Oceanía", coherente con las predicciones antropológicas.
- Cultivos agrícolas: el taro, el mijo y el ñame, cultivos esenciales para los pueblos austronesios, también muestran genéticamente una trayectoria vital que parte de Taiwán.
Este diálogo entre antropología y biología ha redibujado el papel de Taiwán como puerto madre de la civilización del Pacífico. Por el mismo Estrecho de Bashi, los seres vivos subieron desde Filipinas e impregnaron Lanyu, mientras los seres humanos descendieron desde Taiwán y se expandieron por el Pacífico. Y Taiwán, en los dos ejes —el de la historia de la vida y el de la historia humana—, ocupa esa encrucijada decisiva.
Bibliografía
- Chung, K. F., et al. (2015). "A genetic signature of the Polynesian migration in the paper mulberry." PNAS.
- Bellwood, P. (2011). "Holocene populations, the spread of agriculture and language, and the rise of regionally distinct ethnic groups." En The Global Prehistory of Human Migration.
- Wang Chun-neng y Hsin Kuan-ting (2013). «Una línea entre los confines: el romance biogeográfico de Wallace», Taiwan Natural Science Quarterly, n.º 120, vol. 32-4.
- Kano Tadao, Estudios de biogeografía de Taiwán, traducción de Lin Chao-chi.
- Chung Kuo-fang, «Las migraciones austronesias vistas a través del árbol del papel», Scientific American (edición taiwanesa).
- Lin Liang-kong, «Estudio biogeográfico de los mamíferos de Taiwán».