Tchoukball: el campeón mundial invisible de Taiwán durante 43 años

En 1977, un profesor taiwanés trajo una red desde el Reino Unido, permitiendo que el «Tchoukball», inventado en Suiza, echara raíces en las escuelas de Taiwán. Tras 40 años, Taiwán lidera el mundo y su federación internacional está en Kaohsiung, pero sigue siendo un deporte desconocido para la mayoría.

Origen y llegada a Taiwán

En abril de 1977, el profesor Fang Rui-min regresó a Taiwán desde el St Paul's College en la ciudad de Sevenoaks, Reino Unido, con una red de Tchoukball comprada por 30 libras y un manual de reglas en inglés en su equipaje. Acababa de presenciar, en la asamblea anual de la federación internacional en Bélgica, este deporte inventado en 1970 por el biólogo suizo Hermann Brandt; se llama así por el sonido «tchouk» que produce la pelota al impactar contra la red elástica.

Este deporte, conocido como «deporte de caballeros» por enfatizar el «cero contacto físico», fue diseñado originalmente para reducir las lesiones deportivas, pero en Taiwán creció desde las clases de educación física de primaria hasta convertirse en una potencia mundial. Tras su regreso, Fang Rui-min organizó de inmediato seminarios en la Escuela Secundaria de Keelung y en el gimnasio de la Universidad Normal Nacional de Taiwán, entregando las reglas y las redes a estudiantes y profesores. Posteriormente, el Ministerio de Educación integró el Tchoukball en el currículo de primaria y secundaria, y en pocos años, más de 200 equipos escolares en todo el país se habían formado.

📝 Nota del curador: El hecho de que un deporte inventado por un suizo para «reducir lesiones» se haya convertido en una disciplina competitiva con una altísima tasa de adopción escolar en Taiwán es, en sí mismo, una historia puramente taiwanesa.

Reglas y características del juego

Las reglas son tan sencillas que se pueden aprender en cinco minutos: el equipo atacante lanza la pelota hacia la red elástica desde fuera de la zona prohibida; tras el rebote, el oponente debe atraparla antes de que toque el suelo para no perder el punto; una vez atrapada, se inicia el contraataque inmediato. El jugador debe lanzar en menos de tres segundos, puede dar un máximo de tres pasos y no se permite el regate ni el contacto físico. Puede parecer una versión suave del dodgeball, pero los expertos son capaces de imprimir rotaciones con ángulos tan extraños que el oponente es incapímpre de atrapar la pelota; esta es precisamente la especialidad de los atletas taiwaneses.

Los jugadores de Taiwán destacan especialmente en el «lanzamiento con rotación» y la «reacción rápida», dotando a este deporte, aparentemente suave, de una intensa intensidad competitiva. En competiciones internacionales, es común ver al equipo de Taiwán remontar marcadores en los últimos segundos gracias a su precisión angular y coordinación técnica.

📝 Nota del curador: El núcleo del diseño de las reglas es el «cero contacto», pero en Taiwán ha desarrollado un umbral técnico extremadamente alto. Esto es un reflejo de la cultura deportiva taiwanesa: sustituir la fuerza bruta por la inteligencia y el trabajo en equipo.

El brillante historial de Taiwán en el escenario internacional

Desde la década de 1980, el equipo de Taiwán participa en los campeonatos mundiales, ganando casi todos los años la categoría masculina y manteniéndose entre los dos primeros puestos en la femenina. Según las estadísticas de la Federación Internacional de Tchoukball (FITB), desde 1980, Taiwán solo ha perdido unas pocas finales, ocupando de forma sostenida el primer puesto mundial.

En agosto de 2025, una selección infantil formada por las escuelas primarias Bihu y Guting de Taipéi compitió por primera vez en el Campeonato Mundial Juvenil de Tchoukball de Playa en Tailandia. Tras vencer a Tailandia y Hong Kong con tres victorias consecutivas, se coronaron campeones mundiales. El entrenador Lin Zheng-jie (exalumno de la escuela Bihu, que ha enseñado allí durante 15 años) se emocionó tras el partido: «Los niños han convertido lo imposible en posible con su sudor». Por su parte, la capitana Wu Yong-yue comentó: «Antes de partir pensábamos que solo íbamos a competir, no imaginamos que traeríamos el trofeo de vuelta a Taiwán».

Desde su introducción en 1977 hasta el título mundial de estos alumnos de primaria en 2025, en 43 años, Taiwán ha transformado un deporte minoritario en una cultura escolar transmitida de generación en generación; esto es un verdadero milagro de las bases.

Contribución internacional y desafíos locales

El presidente de la Federación Internacional de Tchoukball (FITB) es el taiwanés Huang Chin-cheng. Durante más de 20 años, ha financiado de su propio bolsillo más de 6 millones de taiwaneses para establecer la sede de la federación en Kaohsiung y ha viajado personalmente por diversos países para promocionarlo. El equipo de Taiwán estuvo a punto de no asistir al mundial debido a la falta de fondos; como resultado, las selecciones de Canadá y Suiza declararon públicamente: «Si Taiwán no va, nosotros tampoco iremos», lo que provocó la cancelación del mundial, un hecho extremadamente inusual en la historia de los deportes individuales.

Sin embargo, muy poca gente en el país conoce este «orgullo de Taiwán». Con recursos limitados, solo quedan unos pocos entrenadores especializados en todo el país (como Liao Xue-ming de la escuela primaria Sixian en Nuevo Taipéi) y, al no ser un deporte olímpico o asiático, la financiación y la atención mediática son siempre insuficientes. Los atletas suelen estudiar y entrenar simultáneamente, sosteniendo su estatus de número uno mundial gracias a su pasión y sincronía.

📝 Nota del curador: Los deportes más fuertes de Taiwán no suelen ser los que todos comentan a diario. El Tchoukball nos recuerda que la verdadera fuerza, a veces, se esconde en los rincones más silenciosos de las escuelas.

Perspectivas de futuro

La próxima vez que pases por el patio de una escuela primaria y escuches el nítido sonido de un «tchouk», no pienses que solo son niños jugando. Podría ser el entrenamiento de un futuro campeón mundial; este deporte, a la manera más taiwanesa posible, continúa dominando silenciosamente el escenario internacional.

Con el auge de nuevos formatos como el Tchoukball de playa y el trabajo continuo de los equipos escolares de primaria y secundaria, se espera que en la próxima década Taiwán lleve la gloria de este campeón invisible hacia más competiciones internacionales y hacia la visión del público general.

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