Cultura de los tabúes por homofonía en Taiwán: ¿Por qué el número «cuatro» hace que la sociedad se salte pisos enteros?

Desde la ausencia del cuarto piso en hospitales hasta las subastas astronómicas de matrículas «8888», la sensibilidad de los taiwaneses hacia la homofonía es de las más altas del mundo.

Resumen en 30 segundos: En Taiwán, la homofonía entre «cuatro» (sì) y «muerte» (sǐ) hace que la sociedad evite colectivamente este número; los ascensores saltan directamente del tercer al quinto piso y, en los restaurantes, al preguntar cuántas personas vienen, se prefiere decir «3+1 personas». Al mismo tiempo, las homofonías de la buena fortuna hacen que una matrícula «8888» se subaste por 890.000 yuanes, y el importe de los sobres rojos de boda sigue una compleja numerología.

Si eres extranjero y vienes por primera vez a Taiwán, es posible que te sientas confundido en un ascensor: ¿por qué los botones saltan del tercer al quinto piso? Al entrar en un restaurante, si el camarero te pregunta cuántos comensales son y respondes «cuatro», él podría contestar: «Muy bien, 3+1 personas». Bienvenido al mundo de los tabúes por homofonía en Taiwán, un lugar donde la sociedad reordena los números para evitar sonidos desafortunados.

El «cuatro» como enemigo público

En Taiwán, no hay número más tabú que el «cuatro». Debido a que en chino la pronunciación de «cuatro» (sì) y «muerte» (sǐ) solo difiere en el tono, esta sutil similitud es suficiente para que la sociedad lo evite colectivamente.

El ejemplo más evidente es la numeración de los pisos en los edificios. Al entrar en cualquier edificio en Taiwán, notarás que en los botones del ascensor no aparece el «4», sino que se salta directamente del 3 al 5. No solo ocurre con el 4.º piso; también suelen omitirse el 14.º, 24.º y 34.º, ya que todos contienen este número inauspicioso.

El caso del Hospital Chang Goren de Linkou es aún más interesante. A pesar de que este conocido hospital se encuentra en el distrito de Guishan, en la ciudad de Taoyuan, insiste en usar el nombre «Linkou Chang Goren». ¿Por qué? Porque la palabra «Gui» (tortuga) suena desafortunada, y en un entorno médico es especialmente evitada. Por ello, el hospital prefiere «tomar prestado» el nombre de la zona vecina, el distrito de Linkou en Nuevo Taipéi, antes que ser llamado «Hospital Guishan».

El arte del lenguaje en los restaurantes

El sector servicios en Taiwán ha desarrollado técnicas lingüísticas ingeniosas para evitar los tabúes por homofonía. Cuando vas a comer y sois precisamente cuatro personas, el camarero no dirá directamente «cuatro personas», sino que dirá «3+1 personas». Algunos restaurantes incluso evitan el «menú número 4» en sus cartas, saltando directamente al «menú número 5».

Esta cautela no se limita solo a los números. En muchas situaciones, la gente evita usar palabras cuya pronunciación pueda generar asociaciones negativas. Por ejemplo, al hacer regalos, no se eligen relojes (por su homofonía con «dar el último adiós») ni peras (por su homofonía con «separación»).

Subastas astronómicas de matrículas

Si evitar el «cuatro» es para atraer la buena suerte y alejar la mala, disputarse los números afortunados es para atraer la riqueza. En Taiwán, los números de las matrículas no son solo identificadores, sino símbolos de estatus social y fortuna.

El más codiciado es el «8888», porque el sonido de «ocho» (bā) es cercano al de «prosperar» (fā). En 201<0xC2>7, un propietario llegó a adjudicarse la matrícula «AMG-8888» por 889.000 yuanes, estableciendo un récord de precio en aquel momento. El «5888» (yo prospero, prospero, prospero) y el «9999» (eternidad) también son muy buscados.

Curiosamente, la cultura de la homofonía también experimenta cambios generacionales. En años recientes, el «8787» ha empezado a ganar popularidad porque se interpreta como «no quiero» (en dialecto minnan: mbu-iàu mbu-iàu), lo que en ciertos contextos se convierte en un buen augurio para rechazar la mala suerte.

La numerología de los sobres rojos

La atención de los taiwaneses por los números alcanza su máximo exponente en la cultura de los sobres rojos (hongbao) de las bodas. Entregar un sobre rojo no solo requiere que el número sea par (para representar la dualidad de la buena suerte), sino también evitar ciertos dígitos, formando un complejo sistema de reglas.

Los importes comunes en sobres de boda incluyen: 1200, 1600, 2000, 2200, 2600, 3200, 3600, 6000, 6600, etc. Notarás que estos números tienen dos características: todos son pares y evitan el «4» y el «8».

¿Por qué incluso se evita el «8» en algunos casos? Aunque el «ocho» tiene la connotación positiva de prosperidad, en ciertas situaciones su sonido también puede asociarse con «romper» o «separar», sugiriendo una ruptura. Por tanto, los sobres de boda saltan directamente de 3600 a 6000 yuanes; los importes de 4000 o 5000 son, por supuesto, intocables.

Hay otro detalle interesante: si la celebración de la boda incluye la entrega de pasteles de celebración (xibing) a los invitados, algunas personas añaden 600 yuanes al importe del sobre como «pago por el pastel», reflejando la delicadeza de los taiwaneses en las relaciones sociales.

El equilibrio entre el norte y el sur

Cabe destacar que los tabúes por homofonía también varían según la región. La sensibilidad hacia el «cuatro» y la «muerte» no es tan intensa en el norte como en el sur, y los tabúes de los hablantes de cantonés son más estrictos que los de los hakka. Esto refleja la diversidad cultural y lingüística de Taiwán.

En los negocios, para respetar los sentimientos de todos los grupos, se suele adoptar la estrategia del «máximo común divisor»: dado que algunas personas podrían sentirse incómodas, se opta por evitar el número de forma unificada; es preferible prevenir cualquier posible malentendido.

Sabiduría antigua en la sociedad moderna

En la tecnológicamente avanzada Taiwán actual, ¿por qué se mantienen estos hábitos aparentemente «supersticiosos»? La respuesta reside, quizás, en la fuerza de la inercia cultural.

Los tabúes por homofonía no son solo creencias personales, sino un acuerdo social tácito. Cuando toda la sociedad sigue estas reglas, romperlas resulta disruptivo. Si un edificio indica un «4.º piso», podría afectar su alquiler o venta; si una matrícula contiene «444», será difícil revenderla.

Más importante aún es que estos tabúes suelen tener un coste muy bajo. Saltar un número de piso, decir «3+1 personas» o elegir una matrícula con números afortunados no requiere grandes recursos, pero proporciona seguridad psicológica a quienes lo practican.

Una nueva oportunidad para la exportación cultural

Es interesante observar cómo, con la expansión internacional de las empresas taiwanesas, la cultura de la homofonía está empezando a influir en el mercado global. Algunas multinacionales, al diseñar modelos de productos, evitan deliberadamente números que puedan generar asociaciones negativas en los mercados de habla china.

Este fenómeno ha transformado la cultura de la homofonía de Taiwán de una «característica local» a una parte del «poder blando cultural», influyendo en la formulación de estrategias comerciales globales.

La próxima vez que uses un ascensor en Taiwán y veas que los botones saltan del 3 al 5, recuerda: estás siendo testigo de la resistente supervivencia de una cultura antigua en la sociedad moderna. No es solo superstición, es la profunda fe de todo un pueblo en el poder del lenguaje: la creencia de que las palabras pronunciadas se hacen realidad, por lo que se elige decir palabras buenas y evitar las malas.

En esta isla llena de tabúes por homofonía, los números no son solo números; son portadores de esperanza y temor.

Referencias

Sobre este artículo Este artículo fue creado mediante colaboración comunitaria y asistencia de IA.
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